**Nota.- Si a alguien le molesta que hable de mí­ en mi propio blog, que vaya al siguiente post, o que vaya a otra página.

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Como decí­a la semana pasada, se han juntado una serie de atí­picas (una-vez-en-la-vida) circunstancias que me han hecho reflexionar sobre el valor de las cosas y sobre todo de las personas.

Por un lado, mientras hay quien aun debate sobre mi CV, he recibido un mensaje de Google (y luego he verificado su procedencia, para asegurarme de que no era una inocentada) interesándose por mí­ para un puesto de responsabilidad en la empresa. Todo un honor, y un hecho que demuestra que el que se queda en los tí­tulos no ve el resto de la pelí­cula 😉

Luego he tenido otra grandí­sima suerte (aunque algo de trabajo detrás de ello sí­ que hay), que es el haber entrado en contacto con una serie de potenciales inversores que han mostrado un enorme interés por el proyecto de Kanteron Systems, que es algo que entre mi socio y amigo Alberto y yo hemos levantado de la nada. Además estos potenciales inversores han demostrado su interés como se hace en estos casos: poniendo la pasta sobre la mesa. Así­ da gusto. Pero no queda ahí­ la cosa, pues lo interesante de todo esto es que, en el transcurso de las negociaciones me han asegurado que en lo que invierten es en la idea (y central a ella es el Software Libre y su concepto y modelo de negocio) y en la persona. La verdad es que el ego de uno no puede evitar hincharse (-¿más? dirán algunos :D) al oir cosas así­.

[Para colmo el único software no libre que vende la empresa, para gestionar librerí­as de imágenes espeialmente de alta resolución en internet (lo distribuí­mos porque pensamos que es el mejor y no hay nada ni parecido en el mundo del Software Libre, pero en cuanto lo haya cambiaremos al libre) acaba de ser seleccionado por la NASA para distribuir las imágenes de sus satélites]

Pero lo mejor de todo es que, invertir en Kanteron es relativamente fácil, pues ya hay producto y ventas realizadas. Pero además se han interesado en otro de mis proyectos que todaví­a no se ha realizado, pero que ha despertado tanto interés que hay hasta inversores extranjeros queriendo entrar en él. Este otro proyecto (cuya principal baza es ser novedoso, por lo que no daré demasiadas pistas aquí­) se basa en la financiación y promoción de obras libres (sobretodo música, pelí­culas y libros), asegurando unos ingresos a los autores independientemente del resultado que den sus obras en el mercado, y sin ningún tipo de restricción a la hora de distribuir esas obras de un modo libre. También tiene una segunda vertiente que conecta con el mundo de los videojuegos, la televisión y el cine. El tema es apasionante, y trabajar en él va a ser muy pero que muy divertido. Y de nuevo los inversores (esta vez no sólo valencianos) me han asegurado que lo que más les atrae, a parte de la empresa, es confiar en un equipo humano que he confeccionado yo, y al que me piden que dirija. Y todo sin necesitar ver ni un Currí­culum ni un tí­tulo.

Ahora sólo espero que cristalicen las negociaciones, que se pongan en marcha estos proyectos, y demostrar con hechos que tanto el Software Libre, como los modelos de negocio de financiación de la Cultura sin necesidad de restringir su difusión, son no sólo posibles sino muy rentables.

El caso es que yo estaba muy tranquilito dando clases en la UPV. Pero se tuvieron que meter conmigo. Y como todo el que me conoce sabe, soy un mal adversario porque tengo paciencia, pero ni olvido ni acepto la derrota. Por grande que sea el “adversario”. Así­ que si hay que acabar con la Industria Discográfica y la Industria del Cine tal y como las conocemos hoy (nacionales y norteamericanas, que apoyan el DRM y prohiben la copia de “sus” obras mientras maltartan a sus clientes y dan muy poco que ganar a los autores), y las Suciedades de Gestión, pues que sea (eso sí­, mientras me aseguro de que TODOS los autores y artistas que trabajen en este proyecto junto a mí­ ganen dinero y vivan bien, y mientras se permite a la gente disfrutar libremente de sus obras). Pues eso mismo. Manos a la obra. Llamadme iluso mientras fijo mi objetivo. Llamadme temerario, descabellado, o chulo mientras peleo con el gigante. Y cuando caiga el primero veremos si soy ganador o perdedor.

PD: Sí­ Miquel, otro de mis “brindis al sol”, pero como descubrirás, puedo tardar más o menos, pero cumplo mis promesas (siempre que sea fí­sicamente posible, claro). Verás publicarse el libro “Suidad: un mundo sin copyright”, aunque de acuerdo que a veces me precipito con los plazos que me marco a mí­ mismo.