El spyware (programas que recopilan y transmiten información de nuestro ordenador sin nuestro conocimiento o permiso) no son lo que llamo “peligros ocultos de la red”, porque se le da bastante publicidad al tema y nadie, menos los propios productores y distribuidores de spyware, tiene interés en silenciar el tema.

Sin embargo, tanto los fabricantes de software “normal” como los gobiernos (principalmente el norteamericano) y distintas fuerzas y cuerpos de seguridad se han tomado muchas molestias para que no se sepa, o por lo menos se hable lo mí­nimo posible, del comportamiento de caracterí­sticas spyware de aplicaciones y herramientas tan “poco sospechosas” como las impresoras laser a color, o el programa Adobe Photoshop.

Ya desde hace varias versiones de Adobe Photoshop no es posible escanear y editar la imagen de un billete de dólar igual que podemos escanear y editar cualquier otra imagen. Esto es algo que se conoce y está documentado desde hace años, demostrando que los servicios secretos de los gobiernos (en este caso la National Security Agency de EEUU) “colaboran”, o más posiblemente, obligan a los fabricantes de software a introducir modificaciones en su software sin conocimiento del público. Con este antecedente, -¿podrí­amos imaginar lo que ocurrirá con programas de cifrado, antivirus, escaneado de seguridad, copia de seguridad…? Este es un motivo de más (a parte de muchos otros) para pasarse al software libre y apoyarlo al 100%.

Aquellos que creen que estos escenarios de gobiernos controlando ciudadanos a través de los fabricantes de software son exagerados o catastrofistas deberí­an saber que el gobierno de EEUU ha hecho pública su intención de controlar, independientemente de la voluntad o el conocimiento del consumidor, cosas tales como la placa base (con el CipherChip del FBI), el correo electrónico (como a través del Carnivore del FBI), o la telefoní­a sobre internet (aprobado por la Federal Communications Comisión para el 2007 a través de CALEA). Y si esto no les inquieta, hay un caso muy bien documentado que servirá de ilustración.

En efecto, se sospechaba desde hací­a tiempo que los fabricantes de impresoras laser color incluí­an, a “petición” del Servicio Secreto Norteamericano (NSA), en sus equipos la “funcionalidad no anunciada ni documentada” de introducir, en cada página impresa, unos micropuntos que conforman un código secreto que identifica la máquina, fecha, y posiblemente hasta el usuario. Pero tan sólo hace unos dí­as que los compañeros de la Electronic Frontier Foundation han conseguido descifrar estos micropuntos y documentarlo todo muy bien en esta web. Canon y Epson ya lo han admitido, HP y Konica Minolta guardan silencio.

Para los que aún no vean en ello un problema (“sólo los falsificadores de billetes, narcotraficantes, secuestradores, o terroristas se deberí­an preocupar de esas cosas, a los demás no nos afecta”) quizá les interese saber que el FBI ha recopilado desde 2001 más de 1.100 páginas impresas por grupos activistas pací­ficos como la American Civil Liberties Union, Greenpeace, o United for Peace.

-¿Cuál es el problema? Varios. Desde el ocultismo con el que los gobiernos llevan a cabo estas injerencias en los productos de las empresas de hardware y software, hasta la falta de regulación y control a través de un proceso judicial (como se requerí­a hasta ahora para intervenir comunicaciones a sospechosos o realizar registros), pasando por el uso que luego se haga de dicha información (que como demuestra el caso de las impresoras, no es para perseguir criminales, sino con un objetivo polí­tico de control y asedio a todo aquel grupo o indiví­duo que cuestione el sistema, o como hacen con Echelon: para espiar comercialmente a sus propios aliados).

Así­ que ya sabéis, si les dejamos hacer, y si somos cómplices en este encubrimiento no hablando de ello y no pidiendo más explicaciones, las cosas irán cada vez a peor, perdiendo todos cada vez más derechos y libertades civiles hasta el punto que no las podamos recuperar y sean sólo un recuerdo de una época pasada de libertad.

-¿Excesivas mis previsiones? Quizá una última información os convenza: la Federal Communications Commission (FCC) de EEUU, el 23 de septiembre 2005 publicó un documento de tres páginas que, tal y como denunció Declan McCullagh en news.com.com, establece que los usuarios sólo podrán usar software que el FBI apruebe. En principio esto sólo afecta a los norteamericanos, pero vista su polí­tica de intervencionismo, y sus acciones transfronterizas, como los juicios P2P y la red Echelon, es de esperar que termine afectando a todo el mundo. Añadiendo a esto las normas de intervención de telefoní­a IP (por internet), tenemos que la privacidad, y los derechos de los consumidores son vulnerados descarada, frecuente, e ilegalmente por los gobiernos. Pero por desgracia eso no es todo, y el mes que viene veremos cómo muchas grandes empresas hacen lo mismo.