El uso de Google está claramente muy extendido. Su función autocomplete (eso que hace que cuando empiezas a escribir una búsqueda, añade automáticamente términos, basado en estadísticas de lo más buscado relacionado con lo que estás escribiendo) es una mina de información interesantísima. Es la verdadera ventana al inconsciente que los psicoanalistas tanto anhelan. ¡Lacan tenía razón! la estructura del mismo es el lenguaje, pero el método de acceso no es tanto el psicoanálisis (desde el momento que lo ha de realizar otro ser humano, ya está jodido), sino “el psicoanálisis de la máquina” (tengo un proyecto de guión al respecto).

Un ejemplo: empleando herramientas como SEER, y haciendo una búsqueda de “cómo conseguir que mi novio/a…” David McCandless encuentra una interesantísima información que muestra los puntos comunes (y los divergentes).

Así pues, cuando la frase es “cómo conseguir que mi novia…”, las más comunes autocomplete son (por orden de resultados):

  • Me quiera de nuevo
  • Corte conmigo
  • Me bese
  • Confíe en mí
  • Se acueste conmigo
  • Confíe en mí de nuevo
  • Pierda peso
  • Me la chupe
  • Me perdone
  • Se afeite

Sin embargo, cuando la frase es “cómo conseguir que mi novio…”, los resultados (de nuevo por orden de número de respuestas, de mayor a menor) son:

  • Me quiera de nuevo
  • Corte conmigo
  • Me quiera más
  • Me bese
  • Confíe en mí
  • Pase más tiempo conmigo
  • Sea más romántico
  • Sea más afectuoso
  • Dure más en la cama
  • Me pida matrimonio

Creo que no hace falta comentar estos resultados: la magia romántica de la mujer, la realidad objetual del hombre.