Ante la pregunta: “¿Es la ira aceptable en el budismo?” El Dalái Lama contestó:

“El Budismo en general enseña que la ira es una emoción destructiva, y aunque la ira pudo tener algunos efectos positivos en términos de supervivencia o ultraje moral, no acepto la ira ni la agresión como una emoción virtuosa ni como comportamiento constructivo. El Buddha Gautama ha enseñado que hay tres kleshas básicas en la raíz del samsara (ignorancia, ilusión) o en el ciclo vicioso del renacimiento. Éstos son avaricia, odio y engaño -también traducible como el apego, la ira, e ignorancia. Nos traen la confusión y la miseria más que la paz, felicidad, y el éxito. Está en nuestro propio interés purificarlos y transformarlos”.

También dijo:

“Cuando un profesor rompe los preceptos,comportándose en modos que claramente dañan a otros, los estudiantes deben enfrentarse a la situación, aunque puede ser duro, la crítica y oposición tienen que ser claras y públicas, es el único camino”

Una historia sobre el daño:

Érase una vez un estudiante con muy mal genio. Su maestro le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que se enfadara, clavara uno en la pared. El primer día el estudiante clavó 37. A medida que los días pasaban, clavaba cada vez menos. Se dio cuenta de que no era tan difícil contener su ira. Al final llegó un día en el que no clavó ningún clavo. Orgulloso, se lo dijo a su maestro. Éste le propuso que por cada día que pasase sin enfadarse, sacara un clavo. Los días pasaron, y al final el estudiante le dijo a su maestro que la pared estaba sin clavos. Su maestro le llevó ante la pared. Le dijo: “has hecho bien, pero mira la pared. Ya nunca será la misma. Cuando dices las cosas enfadado, dejas cicatrices como estas. Puedes clavar un cuchillo en el cuerpo de un hombre, y sacarlo. No importa las veces que digas ‘lo siento‘, la herida seguirá ahí. Lo que hay que hacer ahora es reparar, y no causar más daño”.

“Hay quien piensa que la paciencia es signo de debilidad o pesimismo. En realidad, la paciencia muestra fuerza y mente clara, que se basan en sabiduría y compasión.Sin sabiduría y compasión, uno no puede tener paciencia”.

Khenpo Konchog Gyaltsen Rinpoche

“Mantener la ira es como coger un trozo de carbón al rojo vivo para tirárselo a otro. Eres tú el que te quemas”.

Buda

“El perdón es un signo de autoestima. Ya no nos identificamos con injusticias y daños pasados. Ya no somos víctimas. Exigimos nuestro derecho a dejar de sentir dolor cuando decimos “estoy harto del dolor, quiero curarme”. En ese momento el perdón se convierte en una posibilidad, aunque puede que nos lleve mucho tiempo y esfuerzo alcanzarlo.Perdón es dejar discurrir el pasado. No borra lo que ocurrió. Pero nos permite reducir e incluso eliminar el dolor pasado. El dolor que viene del pasado ya no nos dictará cómo vivir en el presente, y ya no determinará nuestro futuro.También significa que ya no requeriremos resentimiento e ira como excusa de lo que nos pase. Ya no los necesitaremos como arma para castigar a otros ni como escudo para protegernos. Y sobretodo, no necesitaremos esos sentimientos para identificar quién somos. Nos convertimos en algo más que meras víctimas de nuestro pasado.El perdón es ver cómo nos escondemos en nuestra propia ira y cómo eso evita que sanemos. Es descubrir la paz. Es continuar. Es reconocer todo lo que hemos perdido, y dejar de perdernos más. Es darse cuenta de que la energía que malgastamos en el pasado es mejor invertirla en mejorar el presente y el futuro.A todos nos han hecho daño. Y en un momento u otro todos hemos cometido el error de intentar huir de nuestro pasado. El problema es que no importa cuanto corras, el pasado siempre nos alcanza, y por lo general lo hace en el peor momento. Cuando perdonamos nos enfrentamos al pasado de modo que ya no tenemos que huir. Para mí, aprender a perdonar no ha sido fácil. Pero he aprendido, y mi vida ha mejorado por eso.”

Un condenado en el corredor de la muerte

“Enfadarse es dejar que los errores de otros nos castiguen a nosotros. Perdonar es ser bueno contigo mismo”

ChengYen

“Si examinamos cómo la ira o la rabia surgen, encontramos que, generalmente, surgen cuando sentimos dolor, cuando sentimos que se nos ha tratado injustamente por alguien, en contra de nuestras expectativas. Si en ese momento examinamos cuidadosamente cómo surge la ira, hay un sentido de que surge como protectora, como un amigo que viene en nuestra ayuda en una batalla o a vengarse contra la persona que nos ha hecho daño. Así que el pensamiento de odio o ira aparece como escudo o protector. Pero en realidad, eso es una ilusión. Es un estado mental muy ilusorio.Chandrakirti dice en “Entry into the Middle Way” que puede haber justificación en responder a la fuerza con fuerza si puede ayudarle a uno de alguna manera, o prevenir o reducir el daño que se ha causado o se pueda causar. Pero si el daño, dolor, ya ha sido causado, ya ha ocurrido, vengarse no lo reducirá.Al contrario, si uno reacciona a una situación de una forma negativa en vez de una forma tolerante, no sólo no hay beneficio inmediato, sino se crea una actitud y sentimiento negativos que es la semilla de la caída futura de uno mismo. Desde el punto de vista budista, las consecuencias de la venganza son negativas.No obstante, si uno ha sido tratado de modo injusto y la situación no se afronta, puede tener consecuencias extremadamente negativas. Dicha situación requiere una contestación fuerte. Bajo tales circunstancias, es posible que uno pueda, por compasión y sin generar odio, tomar medidas de respuesta fuertes. De hecho, uno de los preceptos del voto Bodhisattva es tomar medidas de respuesta fuerte cuando la situación lo requiera. Si un Bodhisattva no toma medidas de respuesta fuertes cuando la situación lo requiere, es una infracción de los votos.”

El Dalai Lama en “Healing Anger: The Power of Patience from a Buddhist Perspective”

Cuando le soplas a un perro a la cara, se enfada.Pero cuando vas en el coche, saca la cara por la ventanilla.

Cada vez que apuntas un dedo a alguien, apuntas cuatro a ti mismo.