Otoño.
Mi piel cae y la tuya no está ahí.

Me dirijo al lienzo, pero no es color con lo que quiero manchar tu blancura.
Me giro hacia la pantalla blanca, pero no es luz lo que busco.
Me enfrento a la página en blanco, pero las palabras no me ofrecen consuelo.
Entonces mi piel cae en el marfil del piano.

Los dedos bajan resbalando por cada tecla.
Caricias que no se quedará el aire.

La música ya sonaba en mi cabeza.
El ritmo ya era seguido por mi corazón.
Pero era mi piel la que necesitaba el roce.
El roce que se convierte en música, color, luz, palabras… y nada de eso.

Otoño.
Mi piel cae y la tuya no está ahí.

ota: tocando ‘Le Depart‘ de The Style Council]