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Miércoles, 12 de junio, despertados por una falsa alarma de incendio, tomamos el desayuno en la habitación, trabajamos en nuestros portátiles hasta la hora de salida, e hicimos que el coche del hotel (un BMW serie 7) nos llevara a la Terminal de Cruceros de Vancouver. Después de una rápida verificación de inmigración de EE.UU. embarcamos en el lujoso ”Seven Seas Navigator" de Regent Cruises.

Copa de champán en recepción, y una muy amable tripulación nos dio la bienvenida a nuestra cómoda habitación. Mi agente de viajes (blog, web, twitter) no exageraba cuando afirma que las habitaciones son como las de un hotel Ritz Carlton: amplio armario, productos de baño L‘Occitane, albornoces y zapatillas de felpa, fruta fresca y flores, cama enorme y muy cómoda, mini-nevera totalmente abastecida y gratis, botella de champán, servicio de tarde con chocolate con menta en la almohada…

Justo antes de partir, y después de un almuerzo buffet rápido con cangrejo, gambas, verduras al vapor y arroz, hicimos el simulacro de emergencia obligatorio, después del cual salimos a cubierta a despedirnos de Vancouver. ¡No me podía creer que algunos niños estaban realmente nadando en la piscina al aire libre! Ahora estoy completamente convencido de que los canadienses están hechos de material aislante: durante este viaje hemos visto muchos canadienses llevando camisetas sin mangas, pantalones cortos y chanclas, mientras mi novia neoyorquina y este pobre españolito se congelaban incluso llevando cuatro y cinco capas de ropa.

Antes de ducharnos y cambiarnos (nada de vaqueros o pantalones cortos a partir de las 18:00h a bordo de esta nave) ojeamos la selección de DVDs, aunque hay 154 películas disponibles en el televisor interactivo de la habitación, y escogimos “El imaginario del Doctor Parnassus”. También confirmamos las reservas (cena y excursiones) y luego tomamos una cena suculenta que incluía gambas, pescado de roca local con calamares rellenos de verduras, suprema de pistacho, y tarta de mantequilla de canela típica de Vancouver.

El entretenimiento a bordo en un barco tan pequeño no es excelente como era de esperar (a diferencia del estelar Norwegian Breakaway con sus 3 espectáculos de Broadway simultáneos), pero eso está bien, ya que más que compensa por ello en estilo, lujo, comodidad y excursiones increíbles.