Este verano, para celebrar el cumpleaños de mi madre, mi padre invitó a toda la familia (de ambos lados del Atlántico) a un crucero de 7 noches por el Mediterráneo del 10 al 7 de julio a bordo del MSC Musica. ¡Gracias papá!

Subimos a bordo en Valencia (España), y paramos en Marsella (Francia), Génova, Roma, y Palermo (Italia), La Goulette (Túnez), y Palma de Mallorca (España), antes de regresar de nuevo a Valencia.

Aunque el crucero es de gama media/alta (se notaba en la comida, entretenimiento, y pasajeros), el barco estaba muy bien.

El primer día visitamos Marsella.

Tras un paseo por el puerto viejo, su mercado y el centro de Marsella, comimos en la terraza del restaurante tradicional Le Relais 50, en la guía Michelin, con estupendas vistas al puerto. Por supuesto tomamos una deliciosa bouillabaisse, y pescado del día. Como broche tomamos lo que se ha convertido en mis helados favoritos en Amorino (me acabo de enterar que tenemos un Amorino a unas manzanas de mi apartamento en Nueva York, ¡mola!).

Por la noche tuvimos cena de gala a bordo, y disfrutamos del espectáculo de baile y acrobacia antes de irnos a dormir.