El domingo y lunes fui a Houston, Texas, por un par de reuniones muy importantes.

Todo fue muy bien. Fue uno de esos viajes donde hay muy poco que comentar sobre el viaje, pero mucho sobre lo que aprendí.

Tal vez, lo que más me sorprendió fue descubrir que el McDonald’s más grande de Texas está dentro de un hospital. Lamentablemente, esto no es único de Texas. La razón es que, como tristemente suele ser el caso con la sanidad estoadounidense: el dinero. El hospital alquila el espacio del restaurante, y quien paga el precio más alto, establece el restaurante que quiere. ¿No eran los hospitales un lugar donde los pacientes reciben atención médica? Esto, por supuesto, ha llevado a protestas, pero desafortunadamente sabemos que muchos “individuos”, sin importar cuán “muchos” esos “muchos” son, protestando en contra del interés económico de unos pocos, generalmente no funciona. Incluso si son médicos hablando de su área de especialización.

Otro caso de dinero que daña la atención médica de una manera que está arraigada en el sistema (uno de mis clientes lo llama ‘incentivos mal alineados’): algunas compañías de seguros solo pagan por los procedimientos relacionados con la razón por la que el paciente ingresó. Entonces, si encuentran algo más, incluso si puede salvar la vida del paciente, o si significa grandes ahorros gracias a la prevención o la detección temprana, la aseguradora no pagará por ello. Así que, ¿qué hacen los médicos y los hospitales para “ayudar” al paciente? Diagnosticar y tratar la primera causa de visita, dar de alta al paciente y volver a admitirlo con una “nueva” causa de visita. Duplicación loca que aumenta el costo, pero es la única forma de salir de un ridículo círculo vicioso. ¡Y la peor parte es que hay cientos de ejemplos como ese!

Finalmente, algo que supongo que es cierto en la mayoría (si no en todas) las industrias: el nivel de endogamia y las puertas giratorias, lo que lleva al “síndrome de los amiguetes”. Ejemplo: estamos hablando con el máximo ejecutivo de un gran grupo de hospitales, y mencionamos una universidad. Él dice “mi esposa es la decana de esa universidad”. Luego mencionamos otra compañía, y él dice “el CMO de esa compañía era residente conmigo”. Luego mencionamos otra compañía y, por supuesto, él también es miembro de la junta de esa compañía … ¿lo ves? El capitalismo, por definición, conduce a la concentración, lo que conduce al oligopolio, que termina en monopolio. Y todos sabemos cómo termina Monopoly.