Por un lado, se supone que hay que pedir permiso para emplear los logotipos de una empresa. Por el otro, si no se hace ni con ánimo de confundir al consumidor, ni de obtener beneficio (o de perjudicar la imagen de la empresa), no hay problema en emplear el logo (para cosas como información, docencia, etc).
Así que para evitar tener que aguantar los terribles logos en GIF pixelados, o versiones desfasadas, burdas, o mal copiadas que se ven en algunos trabajos y algunas webs, aquí tenéis un par de buenos puntos de inicio:
Hace días que quería postearlo, pero se me había pasado. Gracias Juantomás por recordármelo:
Estos días se está haciendo un serio esfuerzo para intentar que se acepten las enmiendas que hace Hispalinux a la LAECAP para que básicamente la administración solo use estandares abiertos y libre de regalias para comunicarse con la ciudadanía y además libere en un repositorio público y sin restricciones de uso toda la tecnología que va a desarrollar para implementar LAECAP.
“Mucha mierda”, expresión que algunos artistas (principalmente músicos) emplean a menudo. Supongo que por cosas como esto.
Con tanta gente criticando la LPI, el canon, a las Suciedades de Gestión… que no os extrañe que cada vez escriba menos sobre el tema. La semilla está plantada, pero no hay que descuidar otros frentes (privacidad, medioambiente, censura, brecha digital, software libre…)
Mientras algunos se hacen pajas mentales con notarios para convencer a jueces de que esquilmar a la sociedad viviendo del cuento y falacias sobre soportes digitales y su uso, otros entendemos que con el contenido digital (o digitalizable) e impresoras 3D en casa, estamos a punto de vivir una transformación social sin precedentes:
– La “producción” se traslada a casa
– La “distribución” desaparece
– La “energía” (no sólo renovable, sino autoproducible, como la solar) en tus manos
Ya lo hizo con el cifrado del DVD.
Ahora lo ha vuelta a hacer, con el DRM de iTunes. Pero esta vez piensa sacar el “producto” a la venta.
Johnny DVD, el puto amo del cracking.
Hace tiempo que los programas de autoedición (primero para impresión, luego animación, videojuegos, música y cine) permiten a CASI cualquiera con un ordenador y un programa (y, lo más importante) una idea, poder generar una obra completamente acabada y “profesional”.
Pero eso no es todo. Faltaba la publicación y la distribución.
En ayuda de la distribución (y promoción, aunque para eso hace falta muchas veces más materia gris y suerte que para crear la obra misma) llegó santa INTERNET.
Como era de esperar, ni siquiera las empresas que viven de la tecnología y el avance de las comunicaciones son capaces de ver que es de su interés el que otros ganen dinero con sus inversiones… pues son actores necesarios e imprescindibles y por lo tanto cuanto más aumenta el volumen de transacciones mayor es su volumen de negocio.
No, no hablo (para variar) de discográficas o proveedores de contenido. Hablo de telecos a la vieja usanza.