Hace años que se habla de los nuevos modelos de negocio que las “TIC” (digitalización + red) ofrecen a muchos sectores. Hace años que muchos de esos modelos de negocio triunfan. Pero los que más han luchado contra lo obvio, contra el avance de las tecnologías, y contra la nueva realidad, empiezan a caer.
Comentábamos hace unos días el ejemplo de Disney. Ahora son Warner y Microsoft los que cambian de modelo de negocio.
Al final no sabe uno lo que pensar.
En una reciente nota de prensa de la SGAE podemos leer: Tras la operación llevada a cabo a principios de este mes contra 17 páginas webs que facilitaban la descarga ilícita de contenidos protegidos por derechos de propiedad intelectual, la Brigada de Investigación Tecnológica, perteneciente al Cuerpo Nacional de Policía, de nuevo culmina otra operación en la lucha contra la piratería.
En esta ocasión la operación desarrollada el pasado día 24 de abril, en la que la SGAE actuó como denunciante, se actuó contra la piratería de vinilos, los cuales contenían compilaciones de música de baile.
Me avisa Angel Miguel:
Según establece nuestra triste y deplorable Ley de Propiedad Intelectual (que está a punto de ser empeorada, si cabe), existe la obligación legal de pagar el Canon “compensatorio” (a quienes nos deberían compensar por hacer promoción gratuíta es a los consumidores) por Copia Privada. No voy a entrar a valorar lo ridículo del falaz concepto en el que cae hasta el subdirector general sobre Conductas Restrictivas de la Competencia, José Manuel Rodríguez de Castro, quien, por increíble que parezca, cree que “La copia sustituye a la compra de la obra copiada y causa un perjuicio a los que obtendrían un beneficio por su venta (autores, editores, productores, artistas)”.
Tal y como denuncia CCOO a raíz de una carta del comité de empresa de la SGAE, y como vienen siendo habitual desde hace varios años, parece ser que la SGAE no sólo maltrata a consumidores y a autores, sino además no incrementa el sueldo de sus trabajadores ni el IPC (mientras la propia SGAE consigue ingresos y beneficios record año tras año).
Eso sí, los ejecutivos y directivos de la SGAE cada vez con cohes más potentes, oficinas más lujosas, más tarjetas oro, más gastos de empresa, más comisiones de gestión…
Ya lo dijo Pedro Farré (responsable de relaciones institucionales de la SGAE, o sea, el que los lleva a cenar y porta el convoluto): “La cuestión clave es: -¿deben ser gratis los contenidos? Nuestra respuesta es tajante: No. La creación arística exige un esfuerzo y todo esfuerzo debe verse justamente remunerado.â€
Pero resulta que, como en tantas y tantas ocasiones anteriores, o se equivocaba o quería engañarnos. Hay miles de ejemplos, pero este me gusta por lo espectacular de quienes están involucrados: Naomi Campbell, John Malcovich, la empresa Pirelli… se trata del largometraje cortometraje (gratuíto, aunque no libre, y descargable de la red) “The Call”.
Su software (y su código) es privativo. Pero por lo menos lo tienen claro, y quieren que los demás lo entiendan: COMPARTIR ES BUENO
[Actualización: Tim O‘Reilly cuenta su lado de la historia, y recupera mi confianza (en parte)]
Por increíble que parezca, incluso gente que lleva en esto de la tecnología “toda la vida”, y que es (hasta cierto punto) abierta a compartir, contraria a restringir, defensora del P2P, etc. como Tim O‘Reilly (el famoso editor de libros sobre tecnología), a veces quedan cegados por el afán de restricción y caen en el lado oscuro que se ceba en el desconocimiento, que produce miedo, y el miedo odio, y el odio violencia…