Los recientes saqueos de Londres han llevado al Primer Ministro británico David Cameron a proponer al Parlamento la prohibición del uso de redes sociales “si se piensa que puedan estar tramando actividad criminal”.
No hace falta ser un analista político internacional, un gurú de las nuevas tecnologías, y ni siquiera un tertuliano, para entender que:
Los lugares en los que se produjeron los saqueos están directamente correlacionados con las zonas de mayor pobreza (relación no es causalidad, pero sí un indicador) como bien muestra este mapa.
El otro día me descargué el documental de divulgación filosófica contemporánea Examined Life
Trailer oficial en YouTube
Distribuída por Zeitgeit Films
Ficha técnica en IMDB
Artículo en Wikipedia
Pero así como para el trailer, todos pensamos en YouTube, para la ficha en IMDB (o FilmAffinity), para info en Wikipedia, y tienen un distribuidor oficial para la comercialización… para la descarga (por ejemplo la interesante videoteca de humanidades doclecticos) y los subtítulos (por ejemplo solosubtitulos) es una auténtica jungla.
Me entristece que los DRM y las políticas de miras cerradas de algunas instituciones priven a los usuarios/clientes/ciudadanos de sus derechos. Pero no tenemos por qué quedarnos de brazos cruzados. Un ejemplo:
Estoy haciendo un curso online (institución y temática no vienen a cuento).
Por el motivo que sea (me imagino la desgastada colección de excusas que se suelen emplear en estos casos) la institución que me ofrece esta formación, no considera, pese a que haya pagado por ello, que la información en la que se basa el curso sea algo que yo quiera mantener para futura revisión y estudio.
De todas las personas del mundo, tenía que ser Campanilla quien me diese la noticia ¡MUCHAS GRACIAS!
Aunque no todos los medios lo publican, cada vez más se hacen eco de la noticia, por fin se ve llegar la alargada sombra de la justicia. Por fin, después de muchos años, de recopilar mucha información, y de las filtraciones adecuadas y el apoyo legal correspondiente, cae Goliat.
Como debe ser, como mola, sin medallas, sin focos, sin palmaditas… pero con la gran satisfacción de, por fin, ver tras los barrotes (y lo que más les duele: ver sus cuentas congeladas) a quienes siempre debieron estarlo.
Fantástico análisis estadístico (que además incluye el acceso a los datos y a un motor de visualización con el que podemos jugar y descubrir muchas más conclusiones) sobre la evolución de los grandes éxitos de la música desde 1960 a 2010.
¿Algunas conclusiones?
Los éxitos se mantienen curiosamente estables a 120 BPM Los temas cada vez duran más Los temas cada vez tienen un volumen más alto Los temas que alcanzan el Top de las listas de éxitos se mantienen en ellas más tiempo Si esto mismo podemos concluir de los platos de restaurantes, la publicidad, los titulares, las relaciones interpersonales o la tecnología, que a nadie le extrañe lo que comentábamos ayer en un grupo de estudio de psicoanálisis: las “nuevas” “patologías” y “epidemias” deben ser analizadas en su contexto sociocultural.
Como se ve en esta infografía (principales juicios relacionados con patentes en el mundo de las telecomunicaciones), las patentes sólo sirven para generar confusión, desgaste, y barreras de entrada (o eliminación del que tiene menos recursos que aplicar a bogados y todo el proceso) en una guerra que se libra en los tribunales.
Como vemos en este gráfico de asymco, se descargan muchísimas más aplicaciones para dispositivos móviles (iOS) que canciones via iTunes. No sólo en unidades totales, sino en crecimiento, la gente demanda más aplicaciones que música. ¿Datos graciosos?
El 37% de esas aplicaciones son gratis (el porcentaje de música gratis descargado de iTunes es muchísimo menor). Muchas de esas aplicaciones sirven para hacer música (es la principal categoría de App de pago, seguida de juegos).