Dice el diccionario de la RAE:
extorsión.
(Del lat. extorsÄo, -Ånis).
f. Amenaza de pública difamación o daño semejante que se hace contra alguien, a fin de obtener de él dinero u otro provecho.
f. Presión que, mediante amenazas, se ejerce sobre alguien para obligarle a obrar en determinado sentido.
(Por cierto, también dice: Real Academia Española -© Todos los derechos reservados -sin comentarios-).
La SGAE (así como sus otras 7 hermanas Suciedades de Gestión) emplean la amenaza para obtener dinero.
Ayer por la tarde, en Salamanca, se desveló el secreto de los famosos “intereses ocultos tras el copyleft”.
Al XVII Congreso Universitario de Alumnos de Derecho Penal (organizado por la Universidad de Salamanca) titulado “El desafío de la criminalidad organizada” asistió (muy adecuada y lógicamente 😉 ) Pedro Farré (responsable de relaciones institucionales de la SGAE). También estaba yo, entre otros ponentes (por cierto, me impresionó la sensatez y lógica de Jose Ramón González Clavijo (Presidente de la Audiencia Provincial de Salamanca) y la sensibilización de Ana Isabel Pérez Cepeda (Profesora de Derecho Penal de la U.
Los que seguimos el tema de “Propiedad Intelectual”, música, Industria Discográfica, etc de cerca, estamos acostumbrados a que en los medios de comunicación confundan tocino con velocidad, y por lo tanto no nos sorprende que constantemente se digan tonterías (o “inexactitudes” para no herir sensibilidades) como “piratería por internet”.
Pero lo de El Faro de Vigo (diario decano de la prensa española, según dicen) es espectacularmente absurdo. Tras la típica noticia de la campaña de lágrimas de cocodrilo de la SGAE/Promusicae “La música está muy mal, mire usted” de todos los años (aunque luego sean tan descarados los muy hipócritas de decir cosas como “nosotros nunca hemos dicho que la música se muera, todo lo contrario”), donde presentan números abstractos aderezados con sal gruesa (del tipo “baja la venta de música en soportes físicos, [no digo nada de descargas de pago, conciertos, tonos de móviles, canon, etc] y hay mucho paro en el sector, por lo tanto internet es mala, mire que pena damos [y no digo nada de nuestra incapacidad de adaptarnos a las nuevas tecnologías y demandas del mercado y la sociedad, etc]”), el mencionado diario tiene la soberana cara dura / supina estupidez / increible dejación de funciones editoriales de acabar el artículo / comunicado oficial del sindicato vertical de los disqueros de esta manera:
Constantemente, en debates, mesas redondas, programas de radio, etc me encuentro con una situación que me ha empezado a preocupar: off the record me comenta el miembro de la SGAE de turno que él/ella está muy en contra de SGAE y de cómo hacen las cosas, pero que no puede reconocerlo en público.
-¿Por qué tanto miedo?
Hay varios motivos. Algunos son obvios, otros no tanto, y algunos sólo son suposiciones mías (pero como decía mi abuela “piensa mal y acertarás”).
Con la propuesta de CableVision de crear el RS-DVR (básicamente es una vídeo grabador basado en disco duro, pero en vez de tenerlo tú en tu casa, lo tiene el proveedor y tú accedes a él por tu conexión de cable) -¿cambian las cosas?
Hay quien hace mucho tiempo vaticinó que el contenido residiría online y que accederíamos a él desde muchos dispositivos y de muchas maneras, pero que no tendría sentido almacenar el contenido de modo local.
La reforma de la Ley de Propiedad Intelectual que está a punto de aprobarse tiene enormes barbaridades y perpetúa la visión mercantilista de la cultura mientras que enquista en la sociedad a esa figura anacrónica y monopolísticamente parasitaria que es la Sociedad de Gestión. Además está realmente mal redactada en temas como la Copia Privada, el canon compensatorio, etc (pero me guardaré mi análisis para cuando esté aprobada, y así todos podremos disfrutar de los enormes agujeros legales que, supongo que por incapacidad o descuido, la redacción de la reforma legislativa deja al descubierto) 😉
Ya sea ala SGA€, o sobre todo al Ministerio de “Cultura” (de ahora en adelante “Mercado de Cultura”), o cualquier otro que apoye la reforma de la LPI que están a punto de meternos (como el reproductor de MP3 del vídeo), mándales un mensaje para expresar tu desacuerdo.
-¿No sabes cómo? Fax, email, teléfono (-¿os he contado la curiosa forma de presión de la “Asociación de amas de casa judías norteamericanas”?