Increíble pero cierto: leed esta noticia y entenderés cómo intentan transmitir una falsa sensación de seguridad a través de la ocultación. Deleznable. -¡No les permitas decir que “por tu seguridad” hay que tener la boca cerrada"!
En su línea amenazadora y pleiteante, la SGAE asegura a Tele5 que “van a llevar a los tribunales a todas las páginas webs donde se insulte o se calumnie a esta organización o a sus directivos”.
Eso es una espléndida noticia que merece todo mi respeto. Respeto por emplear los recursos que el estado de derecho pone al alcance de cualquier ciudadano o institución. Y espléndida por muchas razones:
– Quizá en esos juicios se permita aportar pruebas que demuestren a los jueces lo que realmente son en la SGAE.
Según Josh Lerner, Profesor de Banca de Inversión de la Cátedra Jacob H. Schiff de la Harvard Business School, y autor, junto con el profesor Paul A. Gompers (también de HBS), de The Money of Invention, “Some companies patent anything that moves to block innovation by competitors”. Se puede decir más alto pero no más claro. Y yo puedo ser un radical, un indocumentado, y todo lo que se quiera decir de mí, pero este señor sabe lo que dice.
Si creíais que la guerra contra la patentabilidad del software había acabado, atentos a esto que envía Alberto Barrionuevo:
[…] conferencia a lo grande que han organizado los pro-patentes de software el próximo día 8, miércoles, en la Escuela de Organización Industrial, auspiciada por el Ministerio de Industria. Pretenden relanzar las patentes de software por medio de la Directiva de Patente Comunitaria. Los que quieran asistir, por favor que me lo diga para coordinarnos.
Por increíble que parezca, esta FOTO (real, no es broma) lo demuestra: Micro$oft quiere instalar pantallas de 10‘4" en surtidores de gasolina (como los fabricados por Dresser Wayne para, y cito (sic) “ver anuncios, comprar música, o pedir café mientras llenamos el depósito”.
No sé si llorar, reirme, o saltar de alegría, pues hay motivos para las tres cosas:
– Llorar: Micro$oft queriéndose meter en todo, fabricantes tan zumbados que creen que la empresa de Redmond es la mejor partner tecnológico, las ganas que tienen de sacarnos el dinero, la demostración de que no somos más que consumidores para ellos (no quieren que veas los precios en otras gasolineras, las noticias o la predicción meteorológica, no, quieren que veas anuncios y compres)… y el sólo hecho de tener que ver el logo de Windows cuando hago algo tan poco tecnológico y primitivo como llenar de combustible un tanque para aprovechar su explosión para desplazarme.
Desde hace mucho tiempo los escritores de ciencia ficción (y yo desde pequeñito) sueñan (pesadilla o no) con un mundo donde los humanos sean sustituídos en determinadas labores por máquinas. Desde la justicia a la seguridad, pasando por la medicina, se me ocurren miles de ejemplos donde esto podría ser muy deseable SI SE HACE BIEN. Y no hay mejor ejemplo que la administración pública.
Ya ha empezado la cuenta atrás.
Si el mes anterior hablábamos del spyware distribuído o esponsorizado por gobiernos, en esta ocasión vamos a hablar del que distribuyen las empresas por iniciativa propia. Los ejemplos, por desgracia, son más abundantes de lo que a priori se podría pensar veamos un par (hay docenas).
Microsoft fue la primera (que yo sepa), cómo no, en cometer este abuso, y que quedase suficientemente documentado. En verano de 2002, tal y como se denunció en la web BSDVault.