Curiosa coincidencia (o quizá no), dos días después de darme cuenta de que “algo” faltaba en uno de mis frecuentes diagramas lógicos, vi un episodio de The Big Bang Theory en el que Wollowitz descubre un fallo en el algoritmo de la amistad de Sheldon.
La falta de un contador de ciclos en el algoritmo de la amistad del Dr. Sheldon Cooper no es un asunto trivial. EL contador de ciclos es “en la vida real”, el aspecto “contexto” / “conciencia” / “empatía” de la interpretación lógica de una interacción social.
Si eres de los temerarios (o ignorantes) que no emplean el túnel, quizá la existencia de herramientas tan simples y eficaces como FireSheep te convenza de que ya va siendo hora de que te protejas (o de que demuestres a otros que deberían hacerlo 😉 ).
Algunas de las líneas de código más interesantes y poéticas que uno puede encontrar:
Cabecera C autoejecutable (explicado aquí):<br /> //&>/dev/null;x="${0%.*}";[ ! "$x" -ot "$0" ]||(rm -f "$x";cc -o "$x" "$0")&&exec "$x" "$@"<br /> Para cuando te sientes nihilista…
o bien
o la bomba de Jaromil, pura poesía (con espacios extra añadidos para evitar cambiar la configuración por defecto de WP para la autodetección de smilies :-):
que en el shell de Windows sería
En mi charla de ayer en el Congreso de seguridad informática No con Name de Barcelona, dentro de la mesa redonda “Ataques a las grandes corporaciones” moderada por Xavier Vidal y que contaba también con Josep Jover (abogado que llevó el canon digital a los tribunales) e Isidro Ordás (Director de la Brigada de Investigación Tecnológica de la Policía Nacional en Cataluña, que “nunca me ha tenido tan cerca” ROTFL), hablé sobre los aspectos sociológicos y psicológicos de dichos ataques (los que cometen las grandes corporaciones, y los que son cometidos contra ellas).
Las posibles combinaciones (orden) de una baraja de 52 cartas es igual al número de átomos que (creemos que) existen en el universo: 52! = 8.06581752 × 1067
Si sumamos todo el tiempo que todos los jugadores de World of Warcraft han pasado jugando, obtenemos la impresionante cifra de 5.900.000 AÑOS.
Si esa productividad se hubiese dedicado a prácticamente cualquier otra cosa (resolver problemas científicos, acabar con la pobreza, con el hambre, con la crisis, con las guerras…), se hubiese obtenido. Pero preferimos jugar. Homo digitalis.