En cuanto llegué al aeropuerto, Diederik me llevó a Utrecht, a comer a un estupendo restaurante, ubicando dentro de un polígono industrial: Zuiver. Tanto él como el camarero me sugirieron la ensalada de anguila ahumada, y debo reconocer que estaba deliciosa.
Luego, tras un par de reuniones interesantes, me llevó a cenar a otro restaurante de nivel, esta vez ubicado en el colorido y turístico Distrito Rojo: ANNA, donde tomamos pre-entrada, entrada, plato principal, pre-postre, y postre.
El lunes 15 de septiembre volé de Nueva York a Milán, y fui directamente a una reunión de negocios. De ahí tomé el tren a Roma. Aunque estaba muy cansado cuando llegué, me tuve que quedar despierto hasta que era “hora local para ir a la cama” para evitar el jet-lag, así que di un paseo por la Piazza della Repubblica, donde cené un panini di melanzana e mozzarella , y por la Piazza Santa Maria Maggiore, donde tomé un helado de canoli (sí, el sabor canoli, no un canoli).
Tanto viajar, volar, caminar, sentarse y cambios de zona horaria hace que a uno le duela el cuerpo, por lo que un poco de ejercicio es absolutamente necesario. En mi caso, trato de reservar hoteles con piscina. En el caso de Singapur, dado que todo el el año el clima es templado, me apeteció nadar en la piscina al aire libre para comenzar mi tercer día.
Pasé la mayor parte de la jornada de trabajo, de reuniones con clientes.
Durante este viaje he llegado a entender la historia única de Singapur, multicultural – y aún más importante, de múltiples religión – la composición, y el fondo político, mejor, lo que conduce a una infrecuente necesidad legislativa y de regulación social. Una vez dicho esto, hay una industria de souvenirs que gira en torno a las leyes absurdas de Singapur. Desde tazas a imanes, camisetas, o vasos de chupito, todo tipo de recuerdos se burlan de estas multas, que han ganado a Singapur el apodo “the FINE city” (un juego de palabras en inglés):
Por la mañana tuve una reunión de trabajo con el Dr. Ho en Suntec City, (donde está la pantalla HD más grande del mundo), donde también asistí a la feria Medical Asia. No fue fácil llegar hasta allí, porque las preparaciones para el campeonato de Fórmula 1 hizo que cortaran muchas calles a los peatones, así que tuve que navegar por un laberinto de hoteles y centros comerciales. En un de ellos, el Marina Square, vi un restaurante temático de Mr.
NOTA: Por algún motivo WordPress no muestra todas las fotos de ese día (8 de septiembre), pero puedes ver MAS FOTOS aquí: https://www.flickr.com/photos/jcortell/sets/72157647043529148/
Trato de no tener ideas preconcebidas acerca de un destino. Pero uno no puede dejar de asociar Singapur con rascacielos, lujo, orden y limpieza provocados por leyes estrictas. Como estaba a punto de averiguar, hay mucho de todo eso, y razones para ello, pero Singapur es también mucho más que eso.
Mi último día en Tokio comenzó con un error de novato total: mis teléfonos, ordenador, agenda y aplicaciones de viaje marcan diferentes horas (tengo que vigilar las horas de Nueva York, Valencia, y la hora local cuando viajo), por eso llevo un impresionante reloj atómico solar Casio que tiene hora mundial. Pero de alguna manera no tuve en cuenta la “línea internacional de cambio de día”, así que seguí comprobando la hora adecuada … ¡pero no la fecha!