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Hace un par de semanas, pasamos 10 días en Valencia (España). Fue pura diversión de verano, desde la comida (incluyendo por supuesto fideuá con cigalas, y paella clásica), a la playa y piscina (Valencia, Moraira con un millón de recuerdos de la infancia de una de las mejores playas en el Mediterráneo, El Puig …), disfrutamos sin parar con los niños jugando al escondite, construyendo castillos de arena, programando videojuegos, montando una gran pantalla de “cine” para ver dibujos animados, yendo al Museo de Ciencias y Oceanográfico, y hasta incluso haciendo deberes.
El 25 de julio me pidió alguien de IBM que escribiese un artículo sobre el uso de la nube en sanidad (las traducciones son mías, la correspondencia se mantuvo en inglés):
Me gustaría ofrecerle la oportunidad de escribir un artículo que promoveríamos en todas nuestras redes sociales, otras comunicaciones externas, así como los patrocinios de medios de comunicación pagados, como blogs.
Me dieron sugerencias sobre la longitud del artículo, tema y palabras clave, pero libertad de escribir sobre lo que quisiera.
En una sola palabra: seguridad.
No hay duda acerca de las ventajas de la nube: fácil colaboración, escalabilidad, ubicuidad, sincronización, ahorro de costes (21 % de promedio, de acuerdo con AFCOM 2011, el 40 % de acuerdo a nuestros propios clientes), despliegue rápido, etc.
Tampoco hay duda sobre la necesidad de avanzar hacia la nube en la asistencia sanitaria: según Enterprise Strategy Group , en 2015 se generarán un promedio de 665TB de datos por hospital .
He sido nombrado ganador de un Premio Bronce al Ejecutivo del Año – en la categoría Servicios y Productos para la Salud en los X International Business Awards.
Más de 3.300 candidaturas de organizaciones de todos los tamaños y en prácticamente todos los sectores se consideraron en varias categorías, incluyendo Equipo Directivo del Año, Programa de Responsabilidad Social Corporativa del Año, entre otros. He ganado (bronce) el Premio Ejecutivo del Año en la categoría de Servicios y Productos para la Salud.
El martes 13 de agosto (por si no te diste cuenta, obviamente no soy supersticioso en absoluto), tomé un vuelo “ojos rojos” (llamado así porque se llega con los ojos rojos) a Lima, Perú. Nota para mí mismo: no tomes uno de los taxis “oficiales” con mostrador propio antes de la salida de la zona de control del aeropuerto. $46 por una carrera hasta el centro es un robo, no importa lo lujoso y confortable que sea el coche.
Recibimos estupendos regalos de boda, pero sin duda, el mejor (¡de la historia!) es UN ROBOT.
Mi suegra nos compró un robot. ¿Lo pillas? ¿¡Mola o qué!?
Y no es para hacer la vida de su hija más fácil, porque en casa soy yo el que pasa la aspiradora. Nos lo compró porque mola. ¡Y tanto!
El Roomba no es nada nuevo. Ya lleva en el mercado una década. Pero todavía me sorprende, desde su diseño a su utilidad.
Originalmente nos pensábamos casar en Valencia (España). La burocracia lo complicó demasiado. Así que decidimos cambiar nuestros planes y nos casamos donde nos comprometimos: ¡en las Cataratas del Niágara Falls!
[No obstante, aun vamos a celebrar un banquete de boda en Valencia (España) para los amigos y la familia, en el Hotel Westin, como estaba previsto en un principio, pero durante el último fin de semana de agosto].
Volamos desde Nueva York a Buffalo el jueves, 1 de agosto, por la noche y fuimos a casa de mi familia política a través de la frontera con Canadá para pasar la noche.