Nueva York está lleno de arte japonés, y no me refiero solo a la Asia Week NY o la arquitectura (New Museum: SANAA, MoMA: Yoshio Taniguchi, Japan Society: Junzo Yoshimura…), diseño interior (Megu: Yasumichi Morita, Morimoto: Tadao Ando, Louis Vuitton: Jyun Aoki…), escultura (Red Cube: Isamu Noguchi…), colecciones de arte (MET, MoMA, Japan Society, Morgan, Rubin…), comida (Yasuda, Kajitsu, Minamoto Kichoan…), o tiendas (Makari, Toy Tokyo, JCC…).
Ayer tuve la oportunidad de ver dos formas de arte poco comunes en NY.
Esta es la historia de un Visado L1. Intentaré resumirlo, pero hay detalles que necesitan ser explicados para ser creídos…
En agosto de 2011 pensé en abrir una subsidiaria en EEUU de mi empresa de software, así que decidí trasladarme a Nueva York para ponerla en marcha y dirigirla. Ya que necesitaba un visado (formulario I-129) para vivir y trabajar en los EEUU, contacté con un abogado de inmigración (formulario G-28 y miles de dólares) a través de un amigo, y comenzamos el proceso.
Algunas preguntas absurdas e hipócritas que se encuentran en el formulario DS-160, necesario para conseguir un visado en EEUU:
¿Tiene alguna enfermedad mental o física que constituya o pueda constituir un peligro para la seguridad suya o de los demás? ¿Es o alguna vez ha sido consumidor o adicto a drogas? ¿Ha violado o conspirado para violar, alguna ley en relación a sustancias controladas? ¿Viene a los EEUU para obtener prostitución o ilegalmente comercializar vicio o se ha prostituído o requerido prostitutas en los últimos 10 años?
Por culpa del laaaargo y curioso (tanto que merece un post a parte) proceso de obtención de mi visado estadounidense, he estado “atrapado” en Ottawa (Canadá) durante una semana.
Supongo que Canadá no es un destino prioritario de los viajes de invierno (particularmente si, como yo, no puedes esquiar o patinar sobre hielo). Pero ya que estoy aquí, saquemos lo mejor de la situación: La Galería Nacional, Museo de las Civilizaciones, Museo de la Guerra, Winterlude, unos cuantos lugares de comida adorables (como The Tea Store, Memories, u Oh So Good) y un montón mediocres, mientras uno se hospeda en un hotel/castillo muy bonito (con piscina climatizada y gimnasio), servirá 😉
El lunes me reuní con el Director de Tecnología de una de las mayores administraciones públicas en Washington DC.
Su oficina era sorprendentemente pequeña y funcional comparada con las grandes y palaciegas oficinas gubernamentales de Europa. Un buen recordatorio de cómo la burocracia europea y el gasto de la propia administración nos está ahogando. Pero lo que me llamó la atención más fue el mayor cuadro en su oficina: no era Obama, un diploma, una foto familiar, una bandera… era esto:
Hace unos días, en una reunión en el hotel Setai de Nueva York, Michael (con más de 3 décadas de experiencia haciendo negocios con empresas españolas y americanas) describió perfectamente lo que es hacer negocios entre España y EEUU:
Una lucha entra la arrogancia americana y el orgullo español
Vergonzoso. Deberíamos estar todos avergonzados. Por lo menos podemos acceder a sus palabras.