Como podéis ver en este sitio, mi teoría del terrorismo judicial (el acusar y llevar a jucio a aquellos que no se pueden defender, y por lo tanto han de aceptar un “acuerdo extrajudicial” que no es más que pagar dinero a cambio de que no les llevan a juicio) en EEUU con la excusa del copyright no deja de crecer.
En este caso se trata de un infame abogado de Miami (Alexander E.
Según PD / EFE, el australiano Begg-Smith, medalla de oro de esquí artístico en los JJOO de Invierno celebrados en Turín, es multimillonario gracias a dos empresas dedicadas al marketing online a base de técnicas no muy éticas como el Spam y el Spyware.
Se desplaza en un flamante deportivo Lamborghini por las calles de Turín fruto de los millones recaudados como “Spam Manâ€. Este apelativo se lo ha ganado por el envío masivo de correo basura (spam) y desarrollo de adwares con la compañía que creó hace unos años con su hermano Jason (la tercera del sector, dijo él mismo).
Hace un mes hckrs.org propuso en KernelPanic una Ciberprotesta contra la SGAE.
No he querido comentarlo antes para que no se me acuse de “fomentar hostilidades” o nada parecido. Ya tengo bastante con el comentario de un abogado amigo mío “-¡Cómo te atreves se te ocurre llamar “mafia” a la SGAE!”, o con el de un periodista de una conocida radio “a mí me ha amenazado, pero a tí te partirán las piernas”.
Leo en Barrapunto (via Beatriz Busaniche, via David Gil, via…) que un chef alemán, a cargo de la cocina del restaurante La Pérgola, en Roma, ha solicitado copyright para sus recetas y que la SIAE (la entidad de gestión de derechos de autor en Italia) ha comenzado a considerar seriamente el tema.
-¡Es estupendo!
Por reducción al absurdo ganaremos. La “cultura” puede no mover masas, -¡pero el estómago sí!
Cuando las opciones en los restaurantes se limiten a inventar un plato nuevo diario, o bien servir todos tortilla de patatas (sin cebolla, por favor), entonces habrá una sublevación popular.
Si hace unos días hablábamos de los peligros que acechan a las bibliotecas ahora leo con incredulidad lo que el Boston Globe ha publicado: escrito por Richard L. Cravatts, profesor de la Boston University, dice que Kathy Glick-Weil, directora de la biblioteca de Newton (Massachusetts, EEUU), al negarse a permitir un registro de los ordenadores y archivos de la biblioteca por parte del FBI sin permiso judicial el 18 de enero (tras una amenaza de bomba a la Brandeis University), lo que hizo fue poco menos que apoyar a los terroristas.
En un ejemplo de lo que la NSA (National Security Agency) y el gobierno norteamericano están haciendo (datamining, o sea, buscar y rebuscar en los datos para poder acusarte de lo que sea, o por lo menos tenerte controlado y fichado), Tom Owad ha escrito un excelente tutorial sobre cómo encontrar “subversivos” a través de las “wishlist” de Amazon (ya sabes, donde pones los libros que te gustaría que te regalaran).
Mucho se he hablado ya sobre el espionaje del gobierno norteamericano (NSA) con la complacencia de las compañías de telecomunicaciones (sobretodo AT&T, la mayor de ellas).
Pero lo que es un insulto añadido al agravio es que pretendan cobrar por acceder al contenido de internet. Sí, no sólo te quieren cobrar la conexión, sino que además te quieren cobrar según a qué contenido te conectes, tal y como dijo Ed Whitacre, chairman y CEO de AT&T a Business Week en noviembre de 2005 “Why should they be allowed to use my pipes?