El hecho de que no tenga tiempo ni para… (póngase aquí lo que quiera), no quiere decir que pueda evitar compartir con quien lea este blog algunas de mis inquietudes (que, pese a lo que les gustaría a más de uno, van más allá de la “Propiedad Intelectual”).
No obstante, esa misma falta de tiempo sí me impide comentar los hechos desde mi punto de vista. Pero por desgracia son tan obvios que no necesitan mucha explicación:
Me llega esta info de Zemos 98:
-«Copilandia es un proyecto del colectivo Gratis que se celebrará en Sevilla del 28 de diciembre de 2005 al 8 de enero de 2006, en un barco fondeado junto a la Torre del Oro habrá una programacion (pdf) de actividades que incluye charlas y tertulias, conciertos y djs, magia y performances. El barco estará equipado con internet, copiadoras y sistemas de audio y video para copiar las obras de arte que a través de una convocatoria internacional están recibiendo.
Siempre hablamos de las discográficas, y de “la música enlatada o digital”.
Pero existen muchas vertientes en el “negocio de la música”. Hoy tengo un triste ejemplo que comentar: la edición.
Como comenta Lou en su blog, y ha sido publicado por la BBC, Universal music ha enviado varias de esas aterradoras cartas de cease and desist (“para y déjalo”, aunque mejor sería traducirlo por “para o paga”) a websites y a un desarrollador de FREEWARE (o sea, GRATIS) apodado PearWorks.
Leo en la web de la Asociación de Internautas, gracias al “chivatazo” de kembus20, que (y cito) “Las discográficas quieren usar datos de teléfonos e Internet para combatir la piratería en la UE. Han solicitado al Parlamento Europeo que incluya en la directiva sobre este tema otros usos diferentes al de la lucha contra el terrorismo.”
Recordemos que existe un derecho constitucional al secreto de las telecomunicaciones. Que la normativa sobre la trazabilidad sin orden judicial ya ha sido aprobada de modo tramposo y traicionero por este gobierno.
No tienen valor (coraje, agallas… aunque les falte del otro también). Tienen miedo, al parecer mucho miedo. Eso es buena señal. Muy buena (aunque peligrosa).
Según un comunicado de prensa oficial de la organización de las V Jornadas sobre Consumo, Publicidad y Cultura en una de cuyas mesas redondas intervine el lunes en Sevilla, la SGAE y AIE se negaron a participar (pese a llevar mes y medio confirmada su asistencia) en el último minuto, en el caso de SGAE “por problemas personales de la institución con un miembro de la mesa” (y una de las organizadoras confirmó que ese miembro era yo, y así se ha publicado en el Diario de Sevilla, en una excelente crónica de lo sucedido, por cierto; aquí hay otra de Pedro, de Zemos98, uno de los participantes, reproducido y comentado en este post de Barrapunto), y en el caso de AIE “por problemas de agenda”.
Pese a que no quiero entrar en detalle sobre este tema (me lo “reservo” para mi próximo artículo en la revista Personal Computer & Internet), hay nuevas informaciones al respecto que merece la pena comentar.
El diario El País, en su versión OnLine de ayer jueves 3, en la sección tecnología, escribe cosas muy equivocadas y negativas, y aporta detalles muy acertados e interesantes.
Error del artículo de El País (y de Sony y la Industria Discográfica en general, pues estoy seguro que este error de percepción y estos prejuicios los arrastran todos ellos):
El diario 20 Minutos (que, por cierto, cada día me gutas más -¡enhorabuena por un excelente trabajo y una excelente filosofía anticopyright que está demostrando ser económicamente muy rentable!) relata la sentencia de un juez de Alicante en relación a un caso de “Top Manta”.
La sentencia está plagada de sabiduría. Esa sabiduría serena y exenta de ideología que debería regir cada una de las sentencias que salen de la boca de un juez.