Esta foto de AFP (familia camboyana que decide salomónicamente repartir la casa por divorcio) es muy ilustrativa.
En un divorcio, por muy civilizado y acordado que sea el proceso, por muy consensuado que sea el convenio, por muy bien que se lleve la pareja que se separa… el resultado final deja esta sensación: rotura, fracción, herida.
Es un proceso por el que nadie en su sano juicio debería pasar por pequeños motivos.
Todos en la fiesta del barco, y yo buscando dónde cenar en Málaga. Y no me arrepiento, pues pude probar el Café Restaurante Nouvelle. Altamente recomendable.
Al día siguiente (anoche) otra dura elección, ¿Restaurante Café de París (comida francesa al estilo andaluz), El Chinitas (comida tradicional de calidad, pero sólo por el hecho de que lo mencione García Lorca en un poema ya es interesante) o La Moraga (tapas de autor)?
El 26 de febrero hice un llamamiento a la memoria colectiva de los netizens para ver si alguien me ayudaba a encontrar el piloto fantasma de mis pesadillas.
Por fin lo he encontrado: lo ví en “PILOTO DE CARRERAS” (título original Hashiru Otoko ???, en Inglés “The Running Man”, no confundir con la película del mismo año protagonizada por Schwarzenegger), detro de “NeoTokio” (Manie-Manie ????), del genial guionista y director de anime Yoshiaki Kawajiri.
Hoy ha fallecido uno de los hombres que más he admirado en mi vida: D. Erich.
No suelo ponerme sentimental ante los fallecimientos, ni me desvanezco en los entierros. La muerte es posiblemente lo más natural que tenga la vida, y sólo aquellos con miedo a vivir la temen, o ven en ella un tabú.
Pero he de reconocer que he perdido un referente.
D. Erich, a quien conocí como mentor a nivel profesional, siendo un gran apoyo en una encarnizada batalla de consejo de administración (sobre la que hablaré un día de estos), era una persona excepcional en muchos aspectos.
Hace años adquirí un software privativo (no hay nada parecido en el mundo del software libre, que yo sepa) llamado Delicious Library. Me encantó el eyecandy, y sobretodo la capacidad de catalogar mi biblioteca audiovisual leyendo el código de barras con la cámara del ordenador.
Ahora he descubierto un sitio llamado Shelfmates que permite hacer algo parecido via web. Así que he empezado a hacer pequeñas catalogaciones. Esta primera es la de libros que tengo en la mesita de noche en este momento (sí, me gusta rodearme de libros aunque sea para levantar una muralla a veces infranqueable tras la que me oculto del mundo exterior… para que me ayude a descubrirlo más allá de su experiencia tangible).
Me acabo de enterar: David Foster Wallace se suicidó el domingo. El mundo pierde un gran escritor.
El suicidio es a su vez opción cobarde y valiente. Los que creemos en la experiencia, los que aquejamos de cierto epicureísmo (aunque sea circunstancial y ocasionalmente) no debemos caer en esa tentación. Pero el que nunca ha considerado, aunque sea para rechazarla, dicha opción es que no ha pensado lo suficiente.
¿Qué ocurre cuando el valiente lucha consigo mismo?
Una revista de mucha difusión en España me pidió hace unos días un artículo sobre la situación actual de la “propiedad intelectual”. Y colaborador que es uno, escribí y envié el artículo.
Mi sorpresa fue mayúscula cuando me contestaron que era “demasiado violento” y si podía “darle una vuelta”.
Esta fue mi contestación:
_Hola [nombre]
Te agradezco el feedback. Y respeto el comentario de [nombre de editor].
En otro momento anterior hubiese estado de acuerdo, y me hubiese parecido estupendo “darle una pequeña vuelta”.