El otro día estuve en una despedida de soltero (en realidad la primera a la que voy en mi vida) bastate atípica. Lo posteo hoy porque me acaban de enviar las fotos.
Mi compañero de trabajo Juanjo se casaba, y fuimos a un torneo de paintball (tampoco había ido nunca, ni creo que vuelva, pero es curioso y mucho ejercicio).
Después le regalamos (e hicimos que llevase todo el día, claro) una camiseta que con una foto de Bill Gates decía “Juanjo, Yo Soy Tu Padre” y la leyenda “Microsoft Certified Profisioná”.
Disfrutando (y de qué manera) de una imersión literaria en la librería Proteo de Málaga, para mi sorpresa he visto el libro “La gran guía de los blogs 2008” (editores: Rosa Jiménez Cano y Francisco Polo, Ediciones ElCobre|Colección Planta 29|Las Indias|BBVA; ISBN 978-84-96501-33-1). 31€ (aunque al final me he dejado 82€, como siempre, y porque me han cerrado) de recopilación de unos 800 blogs seleccionados, comentados, con captura de pantalla, y clasificados por categorías.
Desde el Ryokan Andon de Tokio escribo estos apuntes más como notas propias y recordatorios que como post estructurado.
La salida de Beijing ha sido curiosa, porque en el aeropuerto he visto cómo se batía el record de comprobaciones de seguridad: 8 veces me han comprobado el pasaporte (¡2 veces dentro del finger de embarque!), y 2 veces me han hecho abrir la maleta (la embarcada una vez). Además el arco detector de metales ha pitado cuando yo he pasado, y lo único que llevaba de metal (comprobado luego a mano) era… ¡la bragueta!
Empiezo a probar lo chino ya en el avión. KLM ofrece alos pasajeros un menú chino (diseñado y realizado por una famosa cadena de restaurantes china). Está bueno, y hasta la bandeja es de diseño. Además me encanta comer con palillos, y es la primera vez que lo hago a bordo de un avión.
Me preparo para una inmigración y control de pasaportes estrictos, pero me sorprende lo rápido, aséptico y fácil que resulta.
El aeropuerto de Kuala Lumpur ha recibido varios premios (entre ellos el de mejor aeropuerto del mundo). Pero con lo que me he quedado sorprendido es con la sala VIP de la terminal satélite: dispone de duchas, bufete de comidas calientes (yo he comido arroz basmati, sandwich de salmón y huevo revuelto, y zumo de mango), sillas de masaje, y ¡hasta un putting range de golf!
La cosa cambia cuando llegas a Jakarta.
El cocktail-cena en la residencia del embajador de España en Kuala Lumpur fue una experiencia mucho más interesante de lo que esperaba en un principio (a punto estuve de escaquearme y quedarme nadando en la piscina).
A parte de la obvia experiencia y profesionalidad del señor embajador (ya se sabe, lo exigido en estos casos: sonrisa fácil, conversación superficial, saludos “de flor en flor”, etc), una cosa que me gustó mucho es que se invitase también a mis potenciales clientes.
Lo del desayuno de este hotel no deja de sorprenderme. Habré probado literalmente cientos de bufetes de desayuno en otros tantos hoteles al rededor del mundo. Pero nunca uno tan variado y excelente como este. Desde frutas (fruta de Jack o jaca, starfruit o carambola, guayaba, dragonfruit, minipiñas…) y zumos (de kiwi, melón…) hasta comidas frías (huevos benedictine con salmón, sushi roll…) o calientes (dim sum, angel noodles, tortillas a la carta…) y dulces (french toast, donuts rellenos de mango, chocolate mud cake…).