Cuando una cena de salmón a la leche de coco con arroz basmati en casa acaba con estos tres postres/regalos, sabes que es dulce:
– Yo recibí una increíble caja de wagashi japoneses variados de Minamoto Kitchoan (con una preciosa tarjeta con el Ukiyo-e “La gran ola de Kanagawa” de Hokusai)
– Y le dí galletas variadas de Momofuku MilkBar (por supuesto, incluyendo la famosa compost) y trufas de cumpleaños
El miércoles fuimos al concierto “Un tributo a Elliott Carter” en el Centro de Postgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York CUNY (calle 34th st con la 5ª Avenida). Un variado elenco de (en general) estupendos (casi todos) jóvenes intérpretes, y las inconfundibles composiciones de Elliott Carter. Debo admitir que no es precisamente mi música favorita, pero sigo tratando de expandir mis horizontes. Siempre aprendiendo, o intentándolo.
El 9 de febrero fue un verdadero día de vino y nieve.
Una nevada intensa cayó la noche anterior, dejando las preciosas fotos que hemos visto en los medios, así como 6.000 vuelos cancelados y 400.000 casas sin electricidad en la zona de Boston.
Así que no tenía planes de salir de mi cómodo apartamento en Chelsea, pero Jill (una amiga que trabaja en el New York Times, y a quien van a trasladar a Washington DC para dirigir la oficina del NY Times en Washington) nos invitó al Festival de Invierno de Vino en NY.
Tras la semana de locos en el MIT, de vuelta en NY necesité un par de días de dormir y relax para regresar al ritmo habitual. Por suerte era el fin de semana de la SuperBowl, así que las calles (y el Mercado de Chelsea) ¡estaban casi vacíos!
Así que el martes ya estaba a todo ritmo. Primero me reuní con P. Oberton en la NYPL, luego fui al edificio de Condé Nast, a la Revista Wired, para hablar de una campaña/proyecto de RRPP junto con el Conseller de Economía e Industria Valenciano Máximo Buch.
El último día fue interesante.
Mi equipo (equipo senZa) me eligió para hacer la presentación del trabajo. Todos pensamos que habíamos hecho un trabajo excelente, y todo el mundo en la sala (372) nos felicitó. Incluso uno de los jueces dijo “es lo mejor que he visto nunca”. Pero… alucina, no nos seleccionaron para la ronda final. Y lo que es peor, casi no nos dieron feedback.
No obstante, lo peor fue tener que aguantar la arrogancia tipo macho-alfa de Frederic Kerrest durante su presentación en la hora de la comida.
El día 5 comenzó con una presentación de los programas eMBA y REAP del MIT.
Después, clases impartidas por William Aulet, Scott Keating, Paul Maeder, y Antoinette Schoar.
Y luego… toda la noche sin dormir para poder termianr el trabajo de grupo. Tension, estrés, frustración, pero al final una gran sensación de logro, y orgullo en un trabajo bien hecho.
El día 4 empezó con una presentación coporativa (podíamos elegir, y yo asistí a la que dio Pfizer) a las 7:30hr, donde el Vicepresidente Ejecutivo de Investigación y Desarrollo de Pfizer habló sobre la rápida transformación de la forma en la que las grandes farmacéuticas trabajan, y mencionó un dato inaceptable que nos debería hacer reflexionar sobre lo roto que está el sistema de patentes:
¡Pfizer tiene 98.000 empleados… y 31,000 abogados!