Odio caer en la locura de Navidad-PapáNöel-Mercado. Por eso he esperado hasta después del 25 para ofreceros estas pistas:
Giftmeister (sugerencias interactivas) Uncrate (ideas) Mugs (¿a que no cuesta tanto hacer feliz a un geek?) Tiendas Online (ThinkGeek, XtremeGeek, IWantOneOfThose, MakerSHED…) Tiendas “de ladrillo” (Robot Village, the Wired Store… ¡en la acera de enfrente de mi oficina!)
TOdos los conocemos, vamos, añade a la lista. Aquí van algunos para que os animéis:
Número de pestañas abiertas en el navegador Número de sistemas operativos virtualizados en una máquina Número de mails por leer por hora Número de RSSs por leer (o feeds) Número de sitios guardados en Delicious, Pulse, lo que sea Número de posts en borrador Número de beta invites por aceptar
Ir a mi oficina en Times Square en metro es una aventura en sí misma, y no por el divertido ejercicio de esquivar oleadas de gente, sino desde los mismos túneles, que me fascinan (quizá porque hay un mundo de estaciones abandonadas, gente marginal, y demás de lo que no se suele hablar)
hasta lo que uno encuentra en las estaciones: música (desde la señora de la sierra, hasta YouBredRaptors), promociones (desde un vehículo acorazado en la estación de reclutamiento de la salida de la calle 42, hasta los personajes de Barrio Sésamo deseándote felices fiestas)…de todo.
Esta noche hemos ido a la inauguración inicial de la Galería Mayson “Launch” con obras de Doug Henders, Scott Hewett, Michael Oatman, Jeff Quinn, Bastienne Schmidt, y Rodger Stevens. Demasiada gente para disfrutar de las obras, pero ha estado bien. Particularmente porque hemos disfrutado de la cena en el cercano restaurante japonés Jin.
Aunque hubiésemos deseado estar en otra inauguración: Claudio Zirotti en el IVAM.
My querido amigo y mentor presenta “Without Time” (PDF), una excelente exposición de su maravilloso arte en el IVAM, hasta el 19 de febrero de 2012.
Alguien me dijo ayer:
No eres complejo, simplemente haces la vida complicada para los demás
[ironía on] Qué bonito, gracias [ironía off]
Mola: estoy solucionando problemillas con un cliente en Colombia, con la ayuda de un ingeniero en Japón, cordinado con la oficina centra en España… mientras tomo un té bubble blanco con coco en Argo Union Square.
Solía pensar que un viaje era más interesante cuantas más anécdotas y cosas curiosas le ocurriesen a uno. Pero con los años, el placer de un transcurrir tranquilo, de un trayecto memorable por el mero hecho del mismo trayecto, se va aprendiendo. Este viaje de negocios relámpago a Salvador de Bahía (Brasil) ha sido uno de esos viajes… casi.
Me he hospedado en una vieja gloria de hotel (anteriormente de la cadena Le Meridien), con una ubicación de película: en la misma punta de la península, con mar a ambos lados, y una vista desde mi habitación del piso 22 absolutamente impresionante.