Tras estrenar el AVE Valencia-Madrid, y el servicio de buses lanzadera desde Atocha hasta Barajas (con un cartel de WiFi gratis, pero que no funcionaba, y llenísimo de catoliquitos, “borregos de Dios” que vienen a Madrid a ver al representante del mismísimo, al pastor), comienzo mi viaje con una agradable sorpresa: LAN me regala un upgrade a primera. No sé si por ser viajero frecuente de OneWorld, o por tener “aspecto de primera” (digo yo que nadie debe sospechar que uno se ha “colado” en primera, o se podrían enfadar tanto unos como otros).
Para Campanilla:
Y uno aprende…
después de un tiempo,
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.
Y uno aprende
que el amor
no significa acostarse
y una compañía
no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender
que los besos no son contratos y los
regalos no son promesas
y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno empieza a aprender a construir
Resumen de información varia y llamativa sobre el vegetarianismo (alimentación no basada en animales) y/o veganismo (ni sus derivados):
Motivos éticos
Todos los animales tenemos sistema nervioso, con lo que sentimos dolor (y por lo tanto su gestión: miedo).
El tratar a otros animales como “objetos” o “inferiores” es absurdo e injusto. Sobretodo cuando no sólo hay alternativas, sino que son mucho más saludables y ecológicas. Esto se llama ser “especista”.
Nadie merece tus lágrimas, y si las merece nunca te hará llorar.
MC – Gabriel García Márquez
… querer ser sin saber.
Noble como un caballo
Alegre como un delfín
Autosuficiente como un gato
Fiel como un perro
Paciente como un guepardo
Decidido como un tiburón
Hábil como un cuervo
Disciplinado como una hormiga
Trabajador como un castor
Fiero como un tigre
Bravo como un toro
Libre como un águila
Tradicional como un elefante
Tranquilo como una tortuga
…
pero soy, somos, oficial y científicamente hablando, una unión holobióntica al 50% de virus y vertebrado, y no sólo en el sentido en que W.
… quien tú creías que era, me preguntarás “¿quién me pide perdón?” y lo peor es que, con toda sinceridad, no sabré qué responderte.