Impresionable que es uno (aunque siempre quise creer que simplemente tenía gran capacidad para aprender y asimilar), al pasar buena parte del periodo formativo crítico, tanto a nivel intelectual como emocional, en los EEUU, era inevitable que me contagiase de su modo de ver la vida.
Por eso fui siempre tan crítico con ellos: para equilibrar una tendencia que naturalmente entendía se podía haber inscrito en mi.
De lo que no me daba cuenta es que no se trata de una visión de la política, economía, relaciones internacionales, consumo, psicología, o nada por el estilo.
Cuando alguien se plantea una duda, se informa, reflexiona, hace anotaciones, diagramas…
Recientemente me he estado cuestionando el concepto de “culpa”, con todos sus asuntos adyacentes (“justicia”, “perdón”, etc).
Tras consultar varias fuentes (El Diccionario Oxford de Filosofía, mis apuntes de la clase del Profesor Michael Sandel de Teorías de la Justicia de Harvard, wikipedia, etc) he intentado darle forma visual. Me ha salido esto (aquí en PDF, alta resolución):
Anata ga yoku suru
Hace unos días, el Comité Académico de la Universidad de Oxford se reunió para valorar mi candidatura a la invitación a ser investigador y profesor invitado (visiting fellow) durante tres meses. En estos casos, se necesita un “anfitrión” (host). No citaré el mio para evitar personalizar polémicas, pero es muy muy sintomático el mensaje que me envió el día de antes de la reunión.
En ese mensaje, entre otras cosas, me decía:
Esta imagen no tendría por qué extrañar, ni acabar mal. Debería, podría, ser idílica. Si no hubiese nada más que la intención…
Pero, al igual que Frankenstein, aprendo que soy un monstruo al verme en el estanque reflejado. Entiendo el dolor que causo a la inocencia al oirle gritar. Y aprendo que la imprudencia temeraria, la negligencia miedosa, la ignorancia atrevida, el descuido por sobrecarga, la ceguera por reacción, la empatía insuficiente, la insensibilidad defensiva… causan daño, aunque no haya mala intención.
El otro día estuvimos en una conferencia de Ignacio Ramonet (Le Monde Diplomatique), en la que se supone que hacía recapitulación de conferencias anteriores del ciclo sobre nuevas utopías, aunque en realidad fue un cocktail compuesto de 30% de historia de la utopía, 60% de “el estado del mundo”, y 10% de utopías varias.
Lo que me entristeció, entre otras cosas, fue que en no se habló de la participación.
Qué suerte los que van a recibir regalos esta Navidad, porque sentirán (sea así o no) que alguien les quiere, o por lo menos piensa en ellos.
Qué suerte los que no van a recibir regalos esta Navidad, porque no sentirán que le deben nada a nadie, y se sentirán libres.
Qué suerte los que van a dar regalos esta Navidad, porque es hermoso dar sin pedir nada a cambio (esa es la teoría).