Trasiego, planificación, racionalización, trabajo, esfuerzo, movimiento, concentración…
Y al final, el placer mayor del día llega de forma etérea: un smiley en un SMS, la brisa que entra por la ventana, junto con una acertada pieza de Chet Baker que emana de la casa de algún vecino (bendito vecindario en el que nadie ve la TV), el olor un nuevo incienso japonés…
Cuando todo nos parece que está mal, que todo está al revés… te das cuenta del placer de vivir.
Quiero un mundo donde el código esté programado en verso. Donde la poesía sea binaria. Donde la información huela bien.
El otro me agrede. Por eso no he entendido nada hasta que he entendido el amor. Porque 1+1=1
Escuchando “Step outside” de los Housemartins, el estribillo, dice:
And if you‘ve ever crossed your heart and hoped to die
The voices in your head saying you must cry
Then there‘s more to you than meets the eye
But if you go about your business with capital b
They‘re sure to cut you up with a capital c
And then you will be dead with a capital b
Como en tantas ocasiones, la mente de uno divaga, más alla de tabúes y mojigaterías, esta vez hacia el concepto de suicidio.
Desde que naces te dicen lo que hacer, sentir, pensar…
intentan “ordenarte”
Te rodean y te sientes con el agua al cuello
falsedad, consumismo, alienación, evasión…
Todos haciendo el mono, siguiendo la música de… ¡otro mono!
creen que “el lider”, “el famoso”, “el vecino”, “la sagrada escritura”, “el partido”, “el gurú”, “el experto”… sabrá lo que hay que hacer, cuando en realidad es ¡otro mono!
YA BASTA!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
Así que mira dentro de ti, dentro de tu corazón.
He pasado una semana desconectado en Málaga y Granada.
Personalmente ha significado mucho, pero en este blog dejaré los asuntos íntimos de lado (para eso tengo otro, completamente anónimo), y mostraré sólo algunas curiosidades y recuerdos.
Esto es una muestra graciosa de street-art (un adhesivo de una cucaracha colocado estratégicamente en una señal de circulación, convirtiendo al insecto en un “vehículo autorizado”). Otro ejemplo curioso fue un marker-graffiti que decía Chuck My Norris (habría que hacer antropología e historia de la red para explicar este fenómeno).
Todo ciclo tiene un final, y este es el inicio del siguiente. Como Carlos Sánchez Almeida, “cambio de trinchera”. Notarán mi acción desde otro lado, o no, pero no será mi nombre el que la firme. Lejos de la cobardía del anonimato del que teme, será la decisión del que actúa por la acción, y no en nombre de nadie, ni de él mismo.
Ha sido un honor disponer de su atención durante este tiempo.