Generalmente no hablo con pasajeros sentados a mi lado en vuelos. Sobretodo a EEUU, dada la tendencia de los norteamericanos a hablar con desconocidos sobre el tema que sea (¿tendrán miedo al silencio?). Las únicas excepciones han sido, hace años, un viejo filósofo camino de Nueva Orleans, y una atractiva abogada de propiedad intelectual del ejército norteamericano camino de San Francisco.
Hoy he conversado durante unos minutos con una ingeniera aeronáutica española sentada a mi lado.
<p> <img class="aligncenter" title="Conferencia en Sevilla" src="https://farm3.static.flickr.com/2579/4127069903_87ba0c00ff_m.jpg" alt="" width="240" height="160" /> </p> <p> Ya avisé que no era mi intención seguir impartiendo conferencias. Pero siempre hay excepciones. Lo que no me apetece es seguir denunciando el fraude de la "propiedad intelectual" y las "suciedades de gestión", para eso ya hay muchos otros que lo hacen mucho mejor. O están las docenas de conferencias que he impartido anteriormente (en redes P2P, youTube, Google, etc hay más información, vídeos, audios y PDFs).
Anoche fui al aeropuerto de Valencia con el tiempo justo por cuestiones personales. Como iba en moto, llegué a tiempo al no tener que aparcar en el parking. El vuelo llegó al aeropuerto de Düsseldorf con una hora de retraso en el vuelo por “restricción de tráfico aéreo” (o hacen algo con el espacio aéreo europeo, o “aquí va a pasar algo”, como dicen en mi pueblo).
Como hay una feria, los hoteles están a tope, así que me toca irme hasta Duisburg.
No fui de los que se lanzaron a apuntarse a FaceBook, LinkedIn, etc. en cuanto aparecieron. Pero a medida que mis contactos profesionales lo hacían, consideré que era oportuno formar parte de dichas estructuras de networking, pues facilitaba mucho algunos contactos, y la contextualización de relaciones laborales (quién trabaja con quién, quién recomienda a quién, etc).
Pero, como muchos os habréis dado cuenta, y RMS ya denunció, el concepto web 2.
Sábado por la tarde: espero a mis compañeros en el hotel. En el lobby una periodista entrevista al entrenador, y luego a un par de jugadores del equipo de fútbol Los Indios. Les repite las mismas preguntas a todos, e incide sobre lo mal que lo están haciendo. “En España esta iba a durar poco”, pienso.
Quería haber aprovechado la 51 Muestra Internacional de Cine, pero el tiempo, por mucho que me empeñe, es un recurso finito.
El viaje transcurrió el jueves sin incidencias dignas de mención. Ayer todo el día de reuniones con mi distribuidor y clientes. Ya sabía que el estereotipo de “en Sudamérica no trabajan / no son profesionales” es sólo eso: un estereotipo. Mi distribuidor y su gente son extremadamente profesionales, y el trabajo que han desarrollado hasta ahora es estupendo.
A mediodía comimos en La Cava con unos clientes muy importantes (todos los clientes son muy importantes, pero cuando además te compran más de un millón de dólares al año, son caso a parte).
Albert Boadella, con Els Joglars, nos ha vuelto a regalar otra obra maestra teatral: La Cena. Una obra que tuve el placer de ver el sábado en el Teatro Principal de Valencia, en la que mezcla maestralmente la crítica mordaz a diestro y siniestro (como es habitual en Boadella) con toques de humor burdo que no se hace pesado, para que plazca a todos los públicos, y sobretodo pinceladas de auténtica genialidad como la última escena.