Un amigo me consiguió un pase VIP para el 2014 Scope Basel Art Show (¡gracias, Jorge!). Lo tenía todo planeado: ya que tenía una reunión en Stuttgart el día anterior, podía conducir a la cercana Basilea, asistir a la inauguración VIP, y luego volar de regreso a Nueva York. Pero la reunión de Stuttgart fue cancelada, así que cambié mi billete de avión, y regresé a Nueva York a tiempo para ir al concierto de Amos Lee en el Prospect Park de Brooklyn con mi esposa.
Después de un fin de semana en Valencia, el lunes pasado fui a Madrid. Tras el impresionante tren de alta velocidad desde Valencia por la mañana, una presentación de negocios, y una deliciosa comida japonesa en Kabuki con mis amigos Juan y Álvaro. Tan buena fue la comida y la compañía que casi perdí mi vuelo. No ayudó que me fui a la Terminal 4, como de costumbre, cuando mi vuelo a Londres partía desde la Terminal 1, y en el aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez se necesita mucho tiempo para ir de terminal a terminal.
El jueves pasado llegué en Niza, justo a tiempo para coger un taxi muy bonito y caro (al menos son casi todos Mercedes Benz nuevos y muy limpios) que me llevó al centro de clientes de IBM en La Gaude para mi primera reunión del Consejo Asesor de IBM Europa para de temas de nube.
Fue una reunión interesante, a la que asistieron 15 ejecutivos, inversores y analistas. No sólo eran todos muy inteligente, sino que además yo estaba cerca de una muerte cerebral después de un largo vuelo de “ojos rojos”.
El miércoles pasado participé en la Cumbre Federal de IBM en el edificio federal Ronald Reagan en Washington DC.
Negocios aparte, fue una reunión aterradora. Había sistemas de control de todo tipo. Desde el IRS a los aeropuertos, o para la seguridad nacional, las demostraciones que vi eran mucho más avanzadas y completas que cualquier cosa que hayas visto en una película. Gran Hermano a la enésima potencia. Ellos lo saben todo acerca de ti.
La semana pasada, pese a tener desgarrados los ligamentos en el tobillo derecho, hice un rápido viaje a América del Sur por negocios.
Después de 12 horas de vuelo llegué temprano por la mañana a Santiago de Chile y tuve que ir directamente a una reunión de negocios debido a que el hotel no tenía mi habitación disponible y la hora de entrada eran las 14:00h. Lo que fue peor: cuando finalmente pude volver al hotel, después de un día de volar y una jornada completa de trabajo, tuve que soportar martillazos en la pared hasta después de la medianoche.
Ayer comencé a aprender y experimentar con programación de ordenadores cuánticos. No me es fácil expresar lo bien que me lo pasé y lo que me emocionó, pero lo intentaré:
Programar un ordenador cuántico es diferente de programar un ordenador “digital” binario (0 y 1). Para programar un sistema cuántico tienes que mapear un problema a la búsqueda del “punto más bajo” de una gran cantidad de opciones, que corresponde con el mejor resultado posible.
El Cónsul General de España en Nueva York, Juan Ramón Martínez Salazar, y el Comandante del Buque Escuela Juan Sebastián de Elcano nos invitaron a mi mujer y a mí a una recepción de gala el martes a bordo del precioso navío de vela (tercero mayor del mundo de cuatro mástiles, contruído en 1927), que actualmente se encuentra atracado en el pantalán 88 de Nueva York.
Fue una velada espectacular. El buque estaba repleto de personalidades: militares, políticos con su escolta de servicio secreto, diplomáticos, deportistas, empresarios y gente del espectáculo.