[mudslide:picasa,0,111219615350942087056,5826431747820457009]
Este año he pasado las Navidades en las Cataratas del Niágara.
Pese a ser una de las maravillas naturales del mundo, no se me había ocurrido visitarlas antes porque no esperaba que “mereciera la pena”. ¡Qué equivocado estaba! No sólo es una zona encantadora (por lo menos el lado canadiense), aunque ciertamente muy “turística”, sino que las cataratas son de hecho alucinantes. Puedes acercarte tanto al agua, verde intensa, que sientes cómo ruge, fluye, se precipita, y se estrella.
Si el mundo acaba hoy, te regalo mi banda sonora de despedida.
Si no lo hace, mañana será la banda sonora de una cascada, mi regalo de nuevo comienzo.
En cualquier caso, la primera composición que comparto con el mundo ("Waterfall in the winter" “Cascada en invierno”). Surge de mi corazón abierto (a veces hay que romper un corazón para que se abra). Disfruta. Paz. Amor. Felicidad.
El miércoles Stephanie [¡gracias!] me invitó a “La gata sobre el tejado de zinc” en el teatro Richard Rodgers (Broadway, Nueva York) con Scarlett Johansson.
Aunque ya había visto la película, quizá porque la vi demasiado pequeño como para comprenderla bien, o quizá porque en la película la trama no está tan clara, la verdad es que he disfrutado y comprendido esta obra de Tennessee Williams mucho mejor esta vez.
El 2 de diciembre volé a Montevideo. Me quedé en el Hotel Radisson, Plaza de la Independencia. Ubicado muy convenientemente, con vistas impresionantes desde el último piso. Menos mal que tenía piscina porque no es fácil mantener mi nivel de ejercicio cuando se viaja tanto.
Además de reuniones muy productivas con IBM (por cierto, ejecutivos muy agmables, profesionales, y amistosos) y presentaciones ante varios grupos de hospitales (una de las reuniones en el Edificio Presidencial, otra en el mayor hospital del país, y una presentación en el teatro Solis), disfruté del paseo junto a un río que parece mar, la ciudad antigua, y un extraño bar de hielo.
El 27 de noviembre volé a Boston, y de vuelta a Nueva York en el mismo día, para un par de importantes reuniones (en el Massachusetts General Hospital, y en un buffette de abogados) con Ken y Laura, con quienes comí en un restaurante ubicado en un hotel que antes era una cárcel.
El 28 de noviembre volé a Chicago por la feria RSNA.
Por supuesto en Valencia disfruté de familia, amigos… y montón de reuniones de trabajo.
La última semana de mi viaje a España en noviembre fui a Málaga al Foro de Inversores de Emtech organizado por el MIT Technology Review.
Fue muy triste y desafortunado que el alcalde de Málaga no escuchase a los orgainzadores del evento y se empeñase en que se inaugurara el 22 de noviembre “porque a él le venía mejor”, ya que el mayor atractivo del evento eran los inversores norteamericanos, y estos no vinieron porque era el Día de Acción de Gracias.