Hoy dice mi widget que es el día internacional del agua.
Según el segundo informe sobre el agua de las Naciones Unidas, el 20% de la población del planeta no tiene acceso a agua potable y el 40% no tiene acceso a canalización de agua y alcantarillado.
En los “países avanzados” somos una élite privilegiada que no entendemos lo que tenemos. Y sin embargo, en vez de ayudar a los demás a alcanzar este nivel (o por lo menos unos mínimos aceptables), nos dedicamos a machacarlos con negociaciones de tratados internacionales imposibles de cumplir para ellos, expoliamos sus recursos naturales, alimentamos a sus corruptos régimenes y miramos hacia otro lado mientras masacran a la oposición y otras minorías… y cuando les hacemos llegar “ayuda humanitaria” parte de ella termina en manos de los corruptos gobernantes que trafican con nuestra insuficiente limosna.
Vergonzoso.
Definitivamente la Ciencia y la Cultura no son prioridad de este gobierno, ni lo fue del anterior. Aquí en España: ladrillos, sol y playa. Y lo demás tonterías, oiga. Así nos luce el pelo. Luego que no se quejen.
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Leer para creer](https://www.abc.es/abc/pg060321/prensa/noticias/Sociedad/Ciencia/200603/21/NAC-SOC-105.asp) (noticia sobre el enfrentamiento de decenas de científicos repatriados “Ramón y Cajal” que están cansados de sus contratos basura y falta de seguimiento e interés por parte de la Administración).
El actual mercadeo cultural se basa (y ha sido así desde la invención de la imprenta y otros medios de producción masiva de bienes-objeto culturales) en la “escasez”. De hecho, toda la teoría económica del capitalismo de “libre mercado” se basa en la “escasez” (oferta y demanda).
No entraré a valorar este axioma, ni sus repercusiones en la macroeconomía mundial. Pero sí veo necesario resaltar la falacia lógica con la que la anacrónica “industria cultural” justifica desde la petición de legislaciones cada vez más restrictivas de los derechos de los ciudadanos y de la libre difusión de las ideas, la propia existencia (y la artificial necesidad de la misma) de los parásitos intermediarios que tasan y manipulan lo que debería ser un libre y fluído mercado (si acaso) de obras culturales.
Tal y como relata El Mundo, el Ministerio de Administraciones Públicas (MAP) ha creado un consejo asesor para dar impulso a la administración electrónica, y poner en marcha proyectos como el DNI digital, que ya ha comenzado en España. Temblad ciudadanos. No por los documentos “digitales”, sino por una implementación deficiente, peligrosa, y preparada para que se vulneren nuestros derechos.
Volviendo al “Consejo Asesor”, formarán parte del mismo la consejera delegada de Microsoft en España, Rosa María García; la presidenta de IBM España, Amparo Moraleda; el presidente de BT España, Luis Alvarez; el presidente de Accenture España, Carlos Vidal y el presidente del Consejo Superior de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez-Navarro, entre otros.
En principio había decidido no comentar nada de la entrevista publicada el 7 de marzo por El Mundo (online) a Pedro Farré (director de Gobierno Corporativo de la SGAE – Suciedad General de Autores y Editores -), por no difundir más sus falacias y manipulaciones, del tipo:
“las pérdidas que el desarrollo tecnológico genera a quienes crean los contenidos”
“no recuerdo a ninguno [socio de la SGAE] que nos haya manifestado que no quiera cobrar por su trabajo y por su talento y que no quiera que se defiendan sus derechos”
Conozco una productora de cine valenciana que desde hace años produce cuatro documentales al año, y luego pide la subvención de turno. Viven de eso. No me parecería mal si no fuese porque esos documentales nunca llegan al público (se “estrenan” un día, sin que se entere nadie, para poder cumplir el trámite y poder recibir la subvención). Para colmo, esos documentales se archivan y restringen bajo “copyright”.
Si se ha financiado con dinero público, y además no se está comerciando con ello (por lo que NO se puede incurrir en “lucro cesante”) -¿por qué no se libera esa obra con una licencia copyleft, se digitaliza, y se pone a disposición de la población, que ha pagado por ello con sus impuestos?
La primera vez que oí esto fue en San Sebastián, al finalizar una conferencia, y por cautela y prudencia (y un toque de escepticismo que siempre me acompaña) decidí no hacer mucho caso. Mi amigo M. me contó que había trabajado en el Festival de Cine de San Sebastián, y que era “normal” que las azafatas comprasen (con dinero del Festival, que es dinero público, o sea que usted y yo pagamos de nuestros bolsillos) droga para las “estrellas” y los “mandamases”.