Este hermoso relato muestra cómo los netizens vemos el tema de compartir. Lo único que me inquieta es que el autor lo tiene bajo copyright, pero quizá sea una de esos millones de personas que creen que el copyright es lo único que existe. Una pena. La web muestra “copyright” pero el aviso legal muestra una licencia Creative Commons (una de las más restrictivas, pero por lo menos no es copyuright 😉 ).
El fenómeno de los videojuegos siempre me ha fascinado. Sobretodo el de los juegos online. Y más todavía el de los MMPORPG con sus mundos y personajes virtuales, con sus economías virtuales (que en algunos casos tienen una correlación con economías físicas y tangibles superior a muchas naciones de este planeta)… y con sus juicios reales derivados de comentarios de personajes virtuales.
En una carta de Lambda Legal los abogados del colectivo homosexual advierten a Vivendi Universal que la polémica por los comentarios de orientación sexual en World of Warcraft podría dar paso a acciones legales por considerar el “mundo virtual del videojuego” un “espacio de transacción comercial definido”, y por lo tanto sujeto a leyes y normativas del país (en este caso EEUU).
Si hace unos días hablábamos de los peligros que acechan a las bibliotecas ahora leo con incredulidad lo que el Boston Globe ha publicado: escrito por Richard L. Cravatts, profesor de la Boston University, dice que Kathy Glick-Weil, directora de la biblioteca de Newton (Massachusetts, EEUU), al negarse a permitir un registro de los ordenadores y archivos de la biblioteca por parte del FBI sin permiso judicial el 18 de enero (tras una amenaza de bomba a la Brandeis University), lo que hizo fue poco menos que apoyar a los terroristas.
Via Wendy Seltzer
Si el otro día hablábamos de lo fácil que resulta que los “poderosos” (lo pongo entre comillas porque el término parece implicar que los demás, el ciudadano de a pie, no es poderoso, cuando en teoría lo es, y en la práctica lo puede ser y mucho) te quiten el nombre en Internet, hoy tenemos datos y cifras de la propia OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) que se jacta de eso mismo.
Como he denunciado en multitud de ocasiones (la primera en 1998 en una publicación de la Harvard Law School), lo que parecen legislaciones nacionales adoptadas por gobiernos soberanos en sus dignos y solemnes parlamentos en muchas ocasiones no es más que basura impuesta.
El Tratado de Libre Comercio Centroamericano (CAFTA) es considerado un acuerdo TRIPS-plus, uno de esos acuerdos de comercio bilaterales negociados por los EEUU que incluyen provisiones (obligaciones) para la implantación y la ampliación de restricciones anticopia (DRM), límites a las excepciones de patentes, la desaparición de las licencias sui generis, y términos más amplios de prohibiciones y restricciones a la copia y acceso a las obras bajo el paraguas “Propiedad Intelectual”.
En esta carta abierta Joe Born, CEO de Neuros Technology International a los congresistas James Sensenbrenner Jr. y John Conyers sobre la propuesta legislativa HR 4569, the Digital Transition Content Security Act (conocida como “Agujero Analógico”), explica cómo el supuesto “remedio” que la ley propone sería mucho mucho peor para la industria a la que pretende “proteger” que la supuesta “enfermedad”.
-¿Alguien escucha, Ministerio de CULtura? -¿señora Menestra? -¿$GA€?
-¿A ellos qué más les da que la industria pueda ganar más dinero con un modelo de negocio más abierto y competitivo?
-¿Cada vez estoy más paranóico, o se multiplican los ejemplos de “amenazas” contra nuestra “privacidad”?
En esta web podéis ver cómo un estudio del MIT sobre 100 sujetos (voluntarios) y sus conversaciones con teléfonos móviles pueden dar mucha mucha información sobre sus vidas, gustos, costumbres, etc.
Lo dicho: en el siglo XXI el que no entienda la tecnología será presa de ella.
En mi viaje a EEUU de la semana que viene voy a aprovechar para escribir dos cosas: el siguiente capítulo de ) S ( Suidad y el “Manual de autodefensa y subversión digital” que llevo tiempo con ganas de escribir.