HARVARD – GOVT E-1045
Moral Reasoning 22: Justice – Fall 2005 – Prof. Michael Sandel
_Is it wrong for law enforcement officials to use racial, ethnic, or religious profiling in deciding whom to search in airports, train stations, and subways?
Answer with reference to the arguments presented in Paul Sperry, “It‘s the Age of Terror: What Would You Do?”, and in Colbert I. King, “A Shameful Hypocrisy”_.
Racial, ethnic, or religious profiling in transportation “security searches” is a practical mistake and a very simplistic approach to security enhancement and to the overall problem of terrorism.
Creemos que todo es digital, y que todo el mundo está en red, pero…
“El 63‘9% de los entrevistados asociaron Bluetooth con una marca de dentífrico”
“Ante la pregunta -¿Qué es el ADSL? el 46% de los entrevistados dijeron que es una sustancia alucinógena”
“Para el 25‘7% de los madrileños, PALM es el apodo de una conocida vigilante de la playa”
“Un inesperado 16% de los encuestados vieron en Domótica un término relacionado con la fecundación in-vitro”
Lo primero que uno ve cuando llega a un país es el aeropuerto, -¿no? Pues estamos perdidos. No es que los aeropuertos americanos, noruegos, u otros, sean perfectos, ni mucho menos. En especial lo de los americanos con los controles de seguridad es de juzgado de guardia: desde el 11-S TODAS las veces que he volado a EEUU (o vuelos internos) con una compañía americana “he sido seleccionado” para una inspección de seguridad “detallada”, la cual consiste en quitarse los zapatos, desabrocharse el pantalón, ser cacheado, que te acribillen a a preguntas, que te abran y revuelvan el equipaje de mano… Y lo de dejar la maleta sin cerrar es para todos los pasajeros.
Leo en la web de la Asociación de Internautas, gracias al “chivatazo” de kembus20, que (y cito) “Las discográficas quieren usar datos de teléfonos e Internet para combatir la piratería en la UE. Han solicitado al Parlamento Europeo que incluya en la directiva sobre este tema otros usos diferentes al de la lucha contra el terrorismo.”
Recordemos que existe un derecho constitucional al secreto de las telecomunicaciones. Que la normativa sobre la trazabilidad sin orden judicial ya ha sido aprobada de modo tramposo y traicionero por este gobierno.
Este mes ha sido movidito. Conferencias en Oslo (acudió el creador de Knoppix, me entrevistó Linux Magazine…), Barcelona (magnífico el Ateneo, magníficos ponentes), Sevilla (espantada de la SGAE, lo que parecía una guerra entre Kiko Veneno y yo terminó en posturas muy similares), Murcia (donde me tratan siempre tan bien), La Coruña (me encanta su escudo), Vigo (David, Ignasi y yo a capella)… En todas he aprendido, y he disfrutado. De todas tengo mil anécdotas que comentar, pero al final el tiempo es limitado y ni yo puedo escribirlo todo, ni vosotros leerlo todo.
Hace unos días tuve que crearme una nueva cuenta de correo electrónico en la Facultad de Artes y Ciencias de la Universidad de Harvard. No lo hice el semestre pasado porque no lo necesitaba, y como todos los que empleamos habitualmente internet, ya tengo demasiadas cuentas de correo. Pero esta era requisito indispensable para un trámite burocrático de clase, así que la activé.
Lo curioso e indignante del asunto, y lo que nos lleva como ejemplo ilustrativo al “peligro oculto de la red” de este mes, es que para activarla tuve que pasar un test online de 10 preguntas muy peculiar.
Artículo escrito para OASI / Congreso Tinet. Teaser de mi próximo libro “Suidad: un mundo sin copyright”.
En la entelequia de la “Propiedad Intelectual” (muchos autores han demostrado que el concepto de “propiedad” aplicado a creaciones intelectuales no es posible, ni siquiera como “propiedad especial” tal y como lo regula la legislación española, debido a la ausencia de sus dos características definitorias: exclusión y antagonismo, particularmente en creaciones digitalizadas y compartidas en red) el debate se está dirigiendo hacia la elección de la licencia o licencias más apropiada o más deseable (séase desde el punto de vista de utilidad social, adaptación al nuevo paradigma tecnológico, o adecuación a nuevos modelos de negocio).