No me gusta la política-historia ficción, pero -¿se imaginan lo que hubiese pasado si el abuelo de George Bush, Prescott Bush, hubiese triunfado en el golpe de estado que planeó en 1933 para derrocar a Franklin D Roosevelt con la ayuda de medio millón de veteranos de guerra?. El intento de golpe de estado lo destapa este documental de la BBC.
Junto con él, los conspiradores fueron algunas de las familias más conocidas en EEUU como los dueños de Heinz, Birds Eye, Goodtea, y Maxwell Hse, y planeaban adoptar políticas como las de Hitler y Mussolini.
De esta noticia (Los “Albertos” librados de prisión por un tecnicismo), lo más importante no es que cuando uno tiene dinero encuentra la forma de evadir impunemente la acción de la justicia, sino que el Tribuna Constitucional y el Tribunal Supremo mantengan divergencias de interpretación (de nuevo, tras el caso Urbanor) tan fundamentales y básicas que sólo se puedan explicar por una politización de sus razonamientos.
En cualquier caso, el perjudicado es como siempre el ciudadano, que con tamaña situación de indefensión jurídica, va perdiendo fe en las instituciones sobre las que se erige el estado de derecho.
La “propiedad intelectual” se ha convertido en tema de campaña. Tema “menor”, pero por lo menos se habla de él.
Del PSOE no hace falta decir mucho: las cosas están como están por ellos (principales artífices de las leyes anteriores y de la reforma, principales compañeros de cama de las suciedades de gestión, y los más vulnerables a la foto y presión de los famosillos y artistas de turno). Juzgue usted mismo.
No quise hacer ni comentario del “debate” porque me pareció un patético cruce de “tú lo has hecho mal” “pues tú lo hiciste peor” digno de un patio de colegio.
Tampoco me gusta, ni me ha gustado nunca, la concentración de opciones (de hecho, por principio me opongo a los “sistemas democráticos representativos”). Pero dentro del bipartidismo, hay muchas formas de hacer las cosas.
En España, por ejemplo, tendemos a la absoluta y completa polarización.
Amimusa me avisó sobre este documental y los pases que se han programado a nivel mundial para el día 15 de marzo (merece la pena que organicéis uno y se lo digáis a todo el mundo). Pero no podía ni imaginarme cómo sería.
Sublime. Sobrecogedor. Impactante.
Michael Moore es un aficionado al lado de esta gente. Perfectamente basado en datos sólidos (algunos los conocía, otros los he contrastado, y asumo que el resto son igual de fiables, aunque siempre haya que desconfiar), y eliminando los absurdos 3 primeros minutos que harán que más de uno no le de la oportunidad que merece, este documental es lo mejor que he visto hasta el momento.
Ayer fue un día bien cargadito. Y pese a que en realidad no tengo nada que contar (todavía), a la vez no puedo morderme la lengua.
Por la mañana estaba “conspirando” contra las multinacionales del software privativo en un determinado sector. En conjunción con un cliente clave de ese sector, planeábamos el demostrar que por primera vez es posible una solución completa e integral en software libre. Es uno de los pocos sectores donde el software libre tiene una presencia casi inexistente.
Leo en el BluePrint de Oxford (número de febrero, pág. 4) que según un estudio llevado a cabo por Natural Justice en la Institución Penitenciaria Juvenil de Máxima Seguridad Aylesbury, los presos que tomaron una cápsula de suplementos nutricionales al día cometieron de promedio un 26% menos ofensas disciplinarias y un 37% menos crímenes violentos que los que tomaron un placebo.
Para ampliar y ratificar el estudio el Wellcome Trust ha financiado a investigadores de la Universidad de Oxford, liderados por el Profesor de Fisiología John Stein, para que investiguen en 3 centros.