“Mucha mierda”, expresión que algunos artistas (principalmente músicos) emplean a menudo. Supongo que por cosas como esto.
Con tanta gente criticando la LPI, el canon, a las Suciedades de Gestión… que no os extrañe que cada vez escriba menos sobre el tema. La semilla está plantada, pero no hay que descuidar otros frentes (privacidad, medioambiente, censura, brecha digital, software libre…)
Mientras algunos se hacen pajas mentales con notarios para convencer a jueces de que esquilmar a la sociedad viviendo del cuento y falacias sobre soportes digitales y su uso, otros entendemos que con el contenido digital (o digitalizable) e impresoras 3D en casa, estamos a punto de vivir una transformación social sin precedentes:
– La “producción” se traslada a casa
– La “distribución” desaparece
– La “energía” (no sólo renovable, sino autoproducible, como la solar) en tus manos
Según el estudio La Sociedad de la Información 2006 de la Fundación Telefónica, soy un technogeek del copón porque tengo y uso: tel móvil, fijo, inalámbrico, fax, cámara digital, cámara de vídeo, mp3, vídeo, dvd, hi-fi, home cinema, parabólica individual, TFT, PC, consola, PDA, wifi, blackberry, sistema de seguridad, dispositivos domóticos, y GPS en el vehículo. Lo que me coloca entre el 5% más geek del país.
Además, les faltan cosas, como TDT, reproductor de vídeo portátil, modem USB portátil Tarifa Plana, accesos biométricos… sólo me falta la conexión neuronal de eXistenZ 😛
Hace muchas décadas que los satélites nos ayudan a ver la tierra desde el espacio. Ya sean mediciones de parámetros varios (como concentraciones de clorofila, o acumulación de nieve), o imágenes clásicas (como esta de Barcelona) a las que nos hemos acostumbrado a poder acceder gracias a Google Earth/Maps (gracias al cual existen webs tan variadas como Panoramio, para ubicar fotografías, o el ladrillómetro, para comparar precios de alquileres), -¿no es maravilloso?
Hace tiempo que los programas de autoedición (primero para impresión, luego animación, videojuegos, música y cine) permiten a CASI cualquiera con un ordenador y un programa (y, lo más importante) una idea, poder generar una obra completamente acabada y “profesional”.
Pero eso no es todo. Faltaba la publicación y la distribución.
En ayuda de la distribución (y promoción, aunque para eso hace falta muchas veces más materia gris y suerte que para crear la obra misma) llegó santa INTERNET.
Como era de esperar, ni siquiera las empresas que viven de la tecnología y el avance de las comunicaciones son capaces de ver que es de su interés el que otros ganen dinero con sus inversiones… pues son actores necesarios e imprescindibles y por lo tanto cuanto más aumenta el volumen de transacciones mayor es su volumen de negocio.
No, no hablo (para variar) de discográficas o proveedores de contenido. Hablo de telecos a la vieja usanza.
Siempre me ha fascinado la filosofía, porque desde fuera parece que no tenga aplicación práctica, pero una vez profundizas te das cuenta de que está en la raíz de muchos de los debates que existen (o deberían existir) en nuestra sociedad.
También es obvio que me fascina la tecnología.
Cuando unimos filosofía y tecnología tenemos un área del pensamiento MUY interesante. Sin embargo, pocos parecen ser los debates (a parte del catastrofismo y la prensa amarilla) serios que abordan cuestiones filosóficas para preparar las tecnologías del mañana.