Recopilación de Zeit Online sobre los datos (y juicio) del seguimiento del teléfono del político Malte Spitz, junto con datos libremente disponibles en la red (Twitter, blog, webs, etc). El resultado da miedo.
Si este gráfico no te indigna, no corre sangre por tus venas.
Lo reconozco, soy culpable (como muchos españoles, que sólo tenemos por delante a los japoneses en consumo de pescado). Aunque soy casi vegetariano, los peces y mariscos me encantan. Pero a la vista de este gráfico demoledor de los bancos de peces en el Atlántico Norte (y a la vista de análisis de sangre que muestran más de 50 veces la cantidad adecuada de mercurio en la sangre), creo que cada vez tenemos que ser más vegetarianos y dejarnos de basura (carne) y depredación (pescados).
Algunos nos divertimos analizando (nada de Boomerang, sino Hex-Rays) el código de Stuxnet (no la versión inócua y parcial de HBGary que se encuentra en Github y que subió Crowdleaks, y no Anonymous como se dijo en principio, aunque en definitiva nacen de la misma madre), el heredero de Conficker, para que empleando los mismos zerodays se pueda controlar a voluntad, y que los miles de virus distribuídos que están dormidos puedan activarse, antes de que se autodesactiven el 24 de junio de 2012 (y antes de que saquen el parche del quinto zeroday, el que escala privilegios via Task Scheduler, aunque ya se sabe que a mí siempre me ha encantado jugar con el printspooler).
A raiz de la dialéctica sobre la idoneidad de que el artista se exprese (también) mediante la palabra para explicar, arropar, ampliar, o justificar su obra, leo (perdón por mi traducción) un interesantísimo párrafo de Charles Baudelaire en “Fragments sur le Beau, la Poésie et la Morale” Variétés Critiques II (Paris: Crès, 1924) pp. 189-190:
… es el momento adecuado para refutar un error muy común, cuya principal raíz es quizá el más miserable de los sentimientos humanos: la envidia.
El proporcionar información estadística al INE es obligatorio para las empresas (según Ley 13/1996). De hecho, se las llama “informantes” (lo cual suena sospechosamente como los colaboradores de fascismos y distopías).
Ante este colaboracionismo compulsivo ¿cabe o tiene sentido la intoxicación estadística?
Ana (gracias) me envía este interesante artículo sobre el preocupante crecimiento de espacio dedicado a cultivo de transgénicos.
Aquí os dejo el enlace a un documental (contraseña del archivo: worldchangemedia.com) titulado “Food Matters” (y sus subtítulos, no olvidéis ponerle el mismo nombre que al archivo de la peli).
¡Salud!