En un océano grande y profundo, como todos lo son, habitaba, entre muchos otros, un pez. Ese pez, como todos los demás, era especial. Pero, a diferencia de los demás, a él se le notaba desde fuera: en su rostro había algo que ningún otro pez tenía. Una sonrisa.
– Ese pez se cree superior – decían unos.
– ¿Cómo lo hace? – se preguntaban otros.
– Ha alcanzado el aquadharma – pregonaban los guru-peces.
Trasiego, planificación, racionalización, trabajo, esfuerzo, movimiento, concentración…
Y al final, el placer mayor del día llega de forma etérea: un smiley en un SMS, la brisa que entra por la ventana, junto con una acertada pieza de Chet Baker que emana de la casa de algún vecino (bendito vecindario en el que nadie ve la TV), el olor un nuevo incienso japonés…
Cuando todo nos parece que está mal, que todo está al revés… te das cuenta del placer de vivir.
Via Wikileaks tengo el vomitivo archivo secreto de Microsoft (un menú que detalla toda la información que Microsoft guarda sobre los usuarios de sus varios sistemas online, y que pone “a disposición” de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado sin orden judicial ni pruebas ni acusación) por el que, mediante la DMCA Microsoft consiguió que los abogados cerraran Cryptome… aunque ha vuelto y con más fuerza que nunca.
Enjoy.
Si en el post anterior hablaba de la India y una decepción de “valores”, en este hablo de Japón en el mismo tono: por primera vez se ha dejado de retransmitir un torneo nacional de sumo en el país del sol naciente por culpa de un estrepitoso escándalo de juego ilegal, drogas, mafiosos, extorsiones, etc que involucra a algunas de las grandes estrellas de ese deporte. Un deporte que en Japón es considerado como el primero a la hora de transmitir valores culturales e históricos a las nuevas generaciones.
Hace poco una amiga me comentó que había oído, en una conferencia sobre arte indio, algo del estilo: “en la India el arte no tiene el enfoque mercantilista que tiene en occidente…”. Típico panfleto idealista que defiende el misticismo hasta en la salsa curry. Y lo digo con crudeza y acritud porque hay datos que apoyan mi escepticismo. Est humanum errare, divinum ignoscere. Me han comentado que no fue eso lo que se dijo en la conferencia, pero no obstante, el resto de la entrada creo que sigue siendo válido.
“Derrida” (entre comillas, como le gustaba), o más bien su pensamiento, parece atractivo. De entrada, nos impacta, nos hace reflexionar, nos mueve a la acción, a la de deconstruir, supuestamente para luego construir.
Pero si se analiza bien tanto la figura como su obra y pensamiento, uno llega a la conclusión de que él mismo cae en uno de sus famosos double bind. Me recuerda a los neocons más ultraconservadores, que piden la libertad de mercado más absoluta: ¿cómo puede un conservador abogar por la libertad de lo que sea?
Un imperio tiene súbditos, y busca el triunfo del estado.
Una república tiene ciudadanos, y busca el triunfo del individuo.
Marcuse postulaba que, como la democracia permite la disensión, el único modo de cambiar algo es trabajar desde fuera del sistema.
McLuhan nos habló del poder de los medios digitales.
Ahora, niños, unid los puntos.