Obama (como los presidentes anteriores de EEUU) sigue sin exigir a Israel que informe sobre su programa de armas nucleares. Israel es un estado artificial, impuesto, invasor, represor, que no respeta el derecho internacional ni los derechos humanos, y que fomenta y defiende el terrorismo de estado.
El Director General de la Agencia de la Energía Atómica de las Naciones Unidas (IAEA) Mohamed ElBaradei dijo ayer que “Israel es el principal peligro de Oriente Medio” con sus armas nucleares, según informa la agencia IRNA y publica China View.
Que la Organización Mundial de la Salud haya cambiado su definición de pandemia a toda prisa (eliminando los criterios de mortalidad) nos tenían que haber hecho sospechar.
Los intentos de crear “crisis de histeria nacionales” con el tema del Anthrax en EEUU (que luego se demostró, no fueron “actos terroristas” sino “terrorismo de estado con ayuda de las farmacéuticas”) no les saliese bien, pero lo intentasen, nos tenía que haber hecho sospechar.
Menos de 0‘85 euros al día. Eso es lo que según el Banco Mundial (fuente: WWI) gana más del 20% de la población mundial.
25 euros al mes.
Más del 20% de la población mundial.
En España vamos hacia el 20% de paro.
¿Democracia? ¿Para representar a quién? ¿Para legislar para quién?
Ilusos.
Exijo acción. Y hay que comenzarla por uno mismo. No podemos hablar de reorganizar la sociedad, la economía, la educación, la política… si no nos reorganizamos a nosotros mismos. Y esconderse en un “yo soy así” o “esto es inconsciente” (o peor aun en los genes), sin por ello obviar su importancia y peso, es un error y una cobardía.
Hay que invertir la fórmula de Freud: el inconsciente es lo que debemos producir, produzcámoslo o, de lo contrario, nos quedaremos con nuestros síntomas, nuestro yo y nuestro psicoanalista.
El sábado por la noche llegamos al aeropuerto de Miami y, como siempre, nos recibió un golpe de calor y humedad tropical de los que cuesta reponerse.
Pero más duro fue reponerse del impacto que nos causó el hotel (Catalina): como era sábado noche, y el hotel se ha posesionado como “In”, con sus restaurantes atrevidos, decoración de diseño, y DJ residente, allí había una verdadera jauría de gente joven, con ganas de marcha, vestidos para la ocasión, y movidos por una música techno-retro (típica mezcla DJ comodón), que ciertamente intimidaba.
Tras una reunión por la mañana (preciosas vistas desde la oficina, por cierto), directos al Museo del Instituto de Arte de Chicago. La exposición temporal de pantallas japonesas “Más allá de las nubes doradas” es realmente preciosa.
Comemos en el lounge del Rhapsody (cierran cocina a uno horario muy anglosajón, poco compatible con la intensidad del turista latino), aunque lo suyo sería la cena previa al concierto de la filarmónica.
Con los transportes, las colas, y la “seguridad” aeroportuaria, uno pierde el día cada vez que ha de tomar un avión.
Llegamos a Chicago, hacemos check in en el hotel, y a cenar directamente. Menos mal que elijo uno que está cerquita: Oysy.
Hace fresquito en la calle, aunque se está mucho mejor que en otras ocasiones en las que he estado aquí (sobretodo en invierno, cuando el permanente viento parece que te quiera arrancar la piel a tiras).