Joder, ¡qué frío! La predicción meteorológica decía que haría 25-30 grados. Pero un carajo, nada más aterrizar (tras 25 minutos de volar en círculos sobre el aeropuerto debido a una fuerte tormenta) hacía 15 grados, y bajando. Tanto es así que en el hotel hemos tenido que pedir una estufa para la habitación.
Hoy ha sido el día de callejear (zona Rosa y zona T), pero se ha puesto a llover y no hemos podido disfrutar de todo lo que queríamos (Parque de la 93).
Dentro de 20 años el negocio de la música será “más música” y “menos negocio”. Las compañías tienden a desaparecer porque ya no son necesarias. A lo mejor serán necesarias empresas para llevar la promoción en los medios o como organizadoras de conciertos, pero nada más. El resto lo puedes hacer tú solito.
Me gusta poder escuchar una canción antes de comprarla. Internet es genial para eso.
Mi niña mimada es la radio que se puede escuchar en mi web.
El bufete de desayuno no ha estado mal. Desde el piso 30 las vistas de Madrid serían espectaculares, si no fuese por lo sucios que están los cristales. El hotel, quizá porque es nuevo, tiene unos cuantos fallos, pero no es como para quejarse.
Menos mal que el desayuno ha sido copioso, porque el día ha requerido energía extra: 8 horas seguidas en ARCO son interesantes y muy estimulantes… pero los pies echan humo.
Javier de la Cueva (un fuerte abrazo desde aquí) escribe esto en la lista de CC-es:
Fundamento cuarto de la Sentencia del Juzgado de lo Mercantil nº 7 de Madrid, de 29 de diciembre de 2008. El texto completo está en:
https://derecho-internet.org/node/473
CUARTO. Frente a ello nos encontramos con un auténtico cambio de paradigma en la defensa de los derechos por parte de los autores musicales. Cierto es que muchos artistas se acogen al paraguas de la
De nuevo en Madrid.
Tras un par de reuniones de trabajo bastante aburridas, una buena obra de teatro es un excelente modo de desconectar. En el Teatro Español vimos una curiosa producción (escenario único, dos actores): “Encuentro de Descartes con Pascal Joven”. Sin ser excepcional, resulta muy agradable: buena actuación y puesta en escena, e interesante guión que relata el encuentro que mantuvieron Descartes y Pascal, con sus dos formas diametralmente opuestas de entender el conocimiento y la vida (también se hace referencia a la obra y filosofía del maldito Pascal, que inventó su máquina aritmética para ayudar a su padre a recaudar impuestos, en la película “Ma nuit chez Maud” de Éric Rohmer, que vi hace poco).
Se ve venir. Es incompatible: ilegalizar (o entorpecer técnicamente con el beneplácito de ISPs) el intercambio de archivos (y no sólo aquellos sujetos a ©), y el cobro indiscriminado de canon (que luego no se comprueba efectivamente a dónde va a parar). Hasta los Yankees (incluídos los de la Administración Bush) lo saben.
Pero SPain is different. lo que está claro es que los parásitos que tienen al gobierno cogido con sus flashes y titulares de famoseo por los cojones de cobarde no van a permitir que impere la ley ni la lógica, así que el canon no desaparecerá pase lo que pase.
Por lo menos según varios estudios (en inglés, of course) de la Harvard Business School:
La aceptabilidad de la erosión de la conducta ética del otro Desconexión moral motivada Acto deshonesto, conciencia limpia Por qué no somos tan éticos como pensamos Devastador.