En este estupendo artículo tenéis un ejemplo más de cómo el copyright es muy nocivo para el avance de la ciencia y la cultura (en este caso habla del estudio de la Hitoria del Arte).
-¿Cuántas víctimas más hacen falta para que alguien acabe con esta locura?
-¿Están esperando a que seamos nosotros, el pueblo llano, los que EXIJAMOS y forcemos un fin a esta locura? Estamos dispuestos, y cada vez más preparados.
Leo en Barrapunto (via Beatriz Busaniche, via David Gil, via…) que un chef alemán, a cargo de la cocina del restaurante La Pérgola, en Roma, ha solicitado copyright para sus recetas y que la SIAE (la entidad de gestión de derechos de autor en Italia) ha comenzado a considerar seriamente el tema.
-¡Es estupendo!
Por reducción al absurdo ganaremos. La “cultura” puede no mover masas, -¡pero el estómago sí!
Cuando las opciones en los restaurantes se limiten a inventar un plato nuevo diario, o bien servir todos tortilla de patatas (sin cebolla, por favor), entonces habrá una sublevación popular.
El fenómeno de los videojuegos siempre me ha fascinado. Sobretodo el de los juegos online. Y más todavía el de los MMPORPG con sus mundos y personajes virtuales, con sus economías virtuales (que en algunos casos tienen una correlación con economías físicas y tangibles superior a muchas naciones de este planeta)… y con sus juicios reales derivados de comentarios de personajes virtuales.
En una carta de Lambda Legal los abogados del colectivo homosexual advierten a Vivendi Universal que la polémica por los comentarios de orientación sexual en World of Warcraft podría dar paso a acciones legales por considerar el “mundo virtual del videojuego” un “espacio de transacción comercial definido”, y por lo tanto sujeto a leyes y normativas del país (en este caso EEUU).
Si hace unos días hablábamos de los peligros que acechan a las bibliotecas ahora leo con incredulidad lo que el Boston Globe ha publicado: escrito por Richard L. Cravatts, profesor de la Boston University, dice que Kathy Glick-Weil, directora de la biblioteca de Newton (Massachusetts, EEUU), al negarse a permitir un registro de los ordenadores y archivos de la biblioteca por parte del FBI sin permiso judicial el 18 de enero (tras una amenaza de bomba a la Brandeis University), lo que hizo fue poco menos que apoyar a los terroristas.
Via Wendy Seltzer
Si el otro día hablábamos de lo fácil que resulta que los “poderosos” (lo pongo entre comillas porque el término parece implicar que los demás, el ciudadano de a pie, no es poderoso, cuando en teoría lo es, y en la práctica lo puede ser y mucho) te quiten el nombre en Internet, hoy tenemos datos y cifras de la propia OMPI (Organización Mundial de la Propiedad Intelectual) que se jacta de eso mismo.
Como he denunciado en multitud de ocasiones (la primera en 1998 en una publicación de la Harvard Law School), lo que parecen legislaciones nacionales adoptadas por gobiernos soberanos en sus dignos y solemnes parlamentos en muchas ocasiones no es más que basura impuesta.
El Tratado de Libre Comercio Centroamericano (CAFTA) es considerado un acuerdo TRIPS-plus, uno de esos acuerdos de comercio bilaterales negociados por los EEUU que incluyen provisiones (obligaciones) para la implantación y la ampliación de restricciones anticopia (DRM), límites a las excepciones de patentes, la desaparición de las licencias sui generis, y términos más amplios de prohibiciones y restricciones a la copia y acceso a las obras bajo el paraguas “Propiedad Intelectual”.
El Presidente de Capitol Broadcasting, Jim Goodmon, está impresionado con Slingbox (aparato de Sling Media que permite enviar la señal de tu TV a través de la web). Lo usa para ver la televisión local de Charlotte, Carolina del Norte, cuando está en las oficinas de Raleigh.
El invento ha sido nombrado uno de los mejores inventos del 2005 por la revista Time. Pero Jim Goodmon también ha dicho “No me puedo creer que aun no lo hayan parado†“No hay forma de que esto sea legal”.