De nuevo gracias por las muestras de apoyo. Con unos 450 emails (de los 4000 recibidos) por contestar, os prometo que contestaré a todos. Voy por orden cronológico (ya he llegado a los recibidos hace 4 días), pues el mismo derecho a contestación tiene un estudiante, que un vicerrector, que un periodista, partido político, famoso, o asociación (algún día, con tiempo, haré un listado de apoyos y cobertura mediática). Son de agradecer, y compensan las puñaladas e insultos que hay que aguantar por decir lo que uno piensa (aunque sea de una forma tan razonada y documentada que pese a que haya quien discrepe, no entiendo como puede haber quien se oponga radicalmente).
Está bien que el domingo (8/5/05) el diario valenciano Levante en su edición digital publicase unas incorrecciones que no quise entrar a comentar porque, aunque es misión del periodista contrastar la información, todos cometemos errores. Era de esperar que el artículo de ACAM (que no merecen ni ser enlazados) se aprovechase de dichos errores (aunque omitiesen la parte que relata las presiones al rectorado de la UPV).
Lo que no estoy dispuesto a tolerar es que, tras una conversación telefónica con la periodista del artículo (Mayte Rucaju, si no me equivoco) de más de media hora anoche desde el aeropuerto de Bilbao, en la que le expliqué todos los errores que cometía su anterior artículo y dónde podía encontrar información veraz de todo ello, hoy (10/5/05) vuelve a publicar un artículo, más subido de todo, en el que se incide en los mismos errores.
Está bien que el domingo (8/5/05) el diario valenciano Levante en su edición digital publicase unas incorrecciones que no quise entrar a comentar porque, aunque es misión del periodista contrastar la información, todos cometemos errores. Era de esperar que el artículo de ACAM (que no merecen ni ser enlazados) se aprovechase de dichos errores (aunque omitiesen la parte que relata las presiones al rectorado de la UPV).
Lo que no estoy dispuesto a tolerar es que, tras una conversación telefónica con la periodista del artículo (Mayte Rucaju, si no me equivoco) de más de media hora anoche desde el aeropuerto de Bilbao, en la que le expliqué todos los errores que cometía su anterior artículo y dónde podía encontrar información veraz de todo ello, hoy (10/5/05) vuelve a publicar un artículo, más subido de todo, en el que se incide en los mismos errores.
En una serie de artículos de los que este es el primero, voy a tratar de enumerar “los peligros ocultos de la Red”. Los llamo “ocultos” porque reciben poca atención de los medios de comunicación y las autoridades, comparados con otros “peligros” (como puedan ser los virus, el spam, las estafas, etc), pero no por ello son menos dañinos.
Me gustaría empezar esta serie con un peligro que en los EEUU es toda una realidad desde hace años y en España no parece ser muy común (o carezco de datos para pensar que lo es): el Robo de Identidad.
Son dos cosas bien distintas la creación y la producción. Pero nadie discutirá que el proceso de producción afecta a la propia creación. Por ejemplo, un intérprete musical se siente más “inspirado” si toca su pieza con un Stradivarius o un Steinberg que si lo hace con una cucharilla y un vaso de cristal. Pese a que la obra sea “la misma”.
Con las herramientas digitales de producción, este efecto es mucho más acusado.
Un hacker (ver wikipedia.org) es un experto, o aficionado, que busca defectos para mejorar la seguridad y prevenir posibles errores futuros. Pekka Himanen en su excelente libro “La ética del hacker”, propone incluso hacer extensiva esta definición a ámbitos más allá de la informática (entusiastas, autodidactas, o curiosos). A los “hackers malos” se les debe llamar “crakers”.
Así pues, -¿por qué titulo este artículo “Los hackers que sabían demasiado”? -¿Se puede “saber demasiado”?
La Democracia existe desde hace miles de años. Hoy en día la mayoría de ciudadanos de países occidentales entienden la Democracia como “el menos malo” o incluso “el mejor” de los sistemas políticos. No obstante, hay que dejar claro que existen muchos tipos de democracia … y además ahora hay uno nuevo.
La “Democracia” a la que la mayoría de personas se refiere, hablando en términos generales, es la Democracia Representativa Parlamentaria por Sufragio Universal.