Me enteré el lunes pasado, pero para darles un perí­odo de tiempo razonable (por si era un calentón, subida de tono momentánea de la que uno se arrepiente, o cualquier otro tipo de enajenación mental transitoria), he decidido esperar hasta hoy para publicarlo.

Según me ha contado un periodista de la cadena radiofónica Cope (no menciono su nombre porque no le he pedido permiso para hacerlo, pero si me lo dá lo publico para que se pueda verificar esto), la responsable del gabinete de prensa de la UPV llamó a la emisora (creo que el viernes pasado, aunque me lo dijeron el lunes) al enterarse que me hicieron una entrevista, y les ha solicitado que le enví­e una copia de la misma (no hace falta, aquí­ tiene mi Copia Privada) “por si se derivan responsabilidades legales”. Además, en una conversación subida de tono, se amenazó a la Cope de no convocarles a las ruedas de prensa o permitirles la entrada a la Universidad.

Parece ser que no es la primera vez que esto ocurre, ya que según cuenta el diario 20 Minutos (por cierto, visionario medio de comunicación que publica sus contenidos y archivo bajo licencia Creative Commons libremente y gratis en la web, lo cual no parece haber perjudicado sus ingresos por ventas de espacio publicitario, y por lo tanto su remuneración), a ellos se les ha tratado de igual modo.

-¿Por qué esta locura? -¿tanto miedo tienen a la presión de las entidades de gestión y asociaciones de la Industria Discográfica y de Cine? -¿hasta a dónde están dispuestos a llegar para silenciarme? -¿creen que van a poder silenciar a los medios de comunicación y en definitiva a cualquier persona que quiera decir lo que piensa? -¿son las amenazas, la persecución y la censura la única forma que tienen de transmitir su opinión… para que no lo hagan otros? -¿es este el modelo de Universidad que queremos? -¿por qué nadie (de rectorado, entidades de gestión, Industria Discográfica…) se ha puesto en contacto conmigo para expresarme sus dudas, reticencias, oposición, o lo que quieran? -¿saben cuántos autores (músicos, escritores, profesores, o directores de cine) me han mostrado su apoyo y me han comentado que se han dado cuenta del terror que quieren imponer los que dicen “representarles”?

Hoy por hoy son preguntas sin respuesta, pero poco a poco los hechos van confirmando mis temores, y destapando la trama que hay detrás de todo esto: una red mafiosa que emplea la coacción, las amenazas, y la censura para intentar anclarnos en el pasado (obstinados en un modelo de negocio totalmente desfasado) y para mercantilizar la cultura (en contra de la voluntad expresada por el Presidente del Gobierno en su discurso de investidura), pese a que ello signifique un retraso tecnológico, un atentado contra la libertad de expresión y de asociación, una endogamia creativa, un mercado concentrado y manipulado… y lo más irónico de todo: perder la posibilidad de aprovechar nuevos modelos de negocio que les harí­an ganar mucho más dinero del que ganan ahora.

Nunca pensé que lo que aprendí­ en clase de Filosofí­a Metafí­sica o de Ciencias Polí­ticas en la Universidad de Harvard sobre la libertad o sobre la Ilustración fuese a verlo aplicado de un modo tan próximo, cercano y claro. -¿Cómo es posible que el concepto de libertad y responsabilidad estuviese más claro (por lo menos en teorí­a) hace varios siglos que hoy en dí­a? -¿tanto nos ha corrompido la sociedad mercantilista y los hábitos consumistas? -¿no nos queda un ápice de dignidad, integridad o valentí­a para enfrentarnos al sistema abusivo y corrupto?

“Quien quiera acabar con la libertad de una nación, debe empezar por subyugar la libertad de expresión” Benjamin Franklin

“El peculiar mal de silenciar la expresión de una opinión es que roba a la humanidad; posterior así­ como a la generación existente; a aquellos que disienten de esa opinión aun más que aquellos que la tienen. Si la opinión es correcta, se les depriva de la oportunidad de cambiar error por verdad; si es equivocada, pierden lo que es un beneficio casi tan grande, la percepción más clara y viva de la verdad, producida por la colisión con el error” John Stuart Mill

Lo que más gracia me hace de todo esto es que, cuanto más intentan silenciar, más se esparce la noticia: Slashdot.org (más de 700 comentarios en un dí­a), The Inquirer, boingboing.net, escolar.net, zeropaid.com, en finlandés, en noruego (y otro), en alemán, en italiano, en francés (y 2), en japonés, y hasta -¡convertido en un corto de animación!