“Comando + Q”
-¿Cómo sabe ese geek que acaba de cometer un error? Cuando su novia le dice:
“Será Control + Q, que yo uso GNULinux”
Y es cuando el geek dice, llorando:
“Control + Z”
Todo sea por el negocio. Como decía un compañero: “la de langosta que he de comer para llevar lentejas a casa”. Ejemplos:
– Hay que estar a buenas con todos, sean del este
o del oeste
– Hay que llevar a los clientes a sitios con fuego, ruidosos, llenos de gente extraña…
– Incluso hay que aguantar los humos del chef del siglo cocinando delante de tí
En fin, a ver si acaba el All Star Weekend de una puñetera vez 😉
Cartel visible en la mayoría de aeropuertos de EEUU estos días (ya he visto 3 variantes):
Nosotros no podemos bromear, pero ellos sí que nos pueden poner publicidad mientras nos tocan los cojones. Manda huevos.
Ya hace tiempo descubrí que si en la tarjeta de embarque de un vuelo en EEUU pone SSSS… ponte a temblar, porque te van a comprobar hasta la marca de canzoncillos. -¿No se dan cuenta de que es absurdo avisar de antemano?
Y ya hace tiempo también que me pregunto por qué las SSSS me persiguen.
Dicen que es aleatorio. Pero yo digo que UNA MIERDA. Cada vuelo que cojo en EEUU me marcan como “el elejido”, y me invitan a una reunión muy especial con un normalmente poco amable agente de la falsa seguridad.
Cuando un viaje tiene muchas escalas, las posibilidades de que algo salga mal son muchas.
El día empezó bien: llegada al aeropuerto con tiempo de sobra, cielo despejado y sin viento, y salida del avión prevista a tiempo. Prevista.
El Valencia-París de Air Europa al final sale con una hora de retraso. Entre eso, y el cachondeo que es el aeropueto de CDG, al final pierdo la conexión con el París-Los Angeles de Air France.
Es una broma (por la que igual me castigan 😉 ) pero, según esta encuesta, si tengo iPods de sobra, y vosotros tenéis novia… me lo voy a pasar bien 😉
[Para los que no les gusta hacer click en los enlaces: “1 de cada 8 hombres cambiaría a su novia por un iPod”]
Leo en la portada del Blue Print que Tesco llega a un acuerdo con el Instituto de Cambio Climático de la Universidad de Oxford para establecer el Instituto de Consumo Sostenible (invirtiendo 5 millones de libras esterlinas) y analizar el coste en emisiones de CO2 de cada uno de los productos que se venden en sus supermercados, y poner esa info en las etiquetas de los productos.
PERO no sólo eso, sino que, predicando con el ejemplo, primero analizarán sus propios procesos y niveles de contaminación.