Aquí tenéis una entrevista que me han hecho los amigos de LinuxPreview. Gracias Domingo.
Siempre he querido retomar las clases de piano que tuve que dejar de pequeño (recibí dos años mientras el colegio las ofrecía gratuítas).
-¡Pero al ver esto me entran ganas de aprender guitarra!:
-¿Recordáis el revuelo? Que si Blue Ray, que si HD-DVD, que si doble, que si triple, que si azul, que si morado…
Ahora resulta que antes incluso de que se “resuelva” esta “batalla” de formatos y discos (en la que la competición para ver quién era más #"@!% y le metía más DRM era la parte fundamental), los fabricantes empiezan a darse cuenta de que vamos a un mundo donde lo importante no es el soporte, sino el acceso.
Menos en cuatro centros sociales autogestionados y casas ocupadas, no veo muchas iniciativas como esta: cine de verano de barrio independiente (en este caso: en la terraza de los edificios). A ver si nos organizamos más, y con unos cuantos documentales, unos cuantos cortos disponibles en la red, y cuatro cosillas más convencemos a esos vecinos que sólo parecían interesados en el fúrbo y aquí hay salsa rosa de que hay todo un mundo de temáticas que requieren nuestra atención de un modo urgente.
Los paranóicos no nos terminamos de fiar de nadie. Ni de los que fabrican aparatos para paranóicos. Pero hay que reconocer que esto tiene “gancho”:
Basado en AES 256 y Twofish, código abierto verificable, cuatribanda, y aunque caro, no es inalcanzable.
El título lo dice todo. Por fin tenemos mensajería instantánea segura (de verdad) gracias los amigos de CDC.
Algunos hackers (y sobretodo n00bs, lamers y script kiddies) sólo piensan en la red. Pero hay todo un mundo para hackear. No sólo me refiero a hackear el paladar, la mente, o las cerraduras.
-¿Habéis probado a ver lo que pasa hackeando IR, RFID, BlueTooth…? A través de ellos accedemos, no sólo al mando del garaje, o al móvil, sino al sistema de correo electrónico de los clientes de un hotel, a un ordenador portátil, o a las llaves electrónicas de un gran banco.