[Nota.- en cuanto regrese añadiré a este post fotos, pues me he traído mi nueva DSLR , pero me he dejado el cable USB]
Desde la misma llegada, sabes que estás en la India: multitud, esa es la palabra. En inmigración docenas de agentes tramitan a entrada de miles de viajeros a una velocidad de vértigo y con la mayor amabilidad.
Recogiendo las maletas, hasta los mosquitos van en grupos.
Antes de ayer estuve con mi chica en la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión. En cada puesto había un librero. A la mayoría se le notaba “de la vieja escuela”: poca atención al cliente, aspecto un tanto descuidado, y ensimismados en sus quehaceres.
Estos quehaceres fueron los que me llevaron a la reflexión. Sería fácil suponer que estarían tranquilamente leyendo. Pero no. ¿Qué hacían la mayoría?: Navegaban con sus portátiles y modems 3G.
La luz sobre los azulejos de la pared. Es en todo lo que se podía fijar.
No importaba la sirena de la ambulancia que todavía podía escucharse fuera. Ni las pisadas a toda prisa de médicos y enfermeros empujando su camilla. Ni el caparazón amorfo que tubos, sábanas manchadas de sangre, gasas, y demás, formaban sobre su cuerpo.
La luz sobre los azulejos de la pared. Es en todo lo que se podía fijar.
No soy amigo de la violencia, pero las Fallas (ruído, atascos, falta de respeto, inmovilismo, lazos eclesiales, políticos aprovechando la foto abanderando el “valencianismo”, etnocentrismo…) sacan lo peor de mí. Por eso, y “víctimas colaterales a parte”, la solución sería una DF-31 😉
Prueba tú mismo (fuente):
Recibo esto por email:
El País censura un anuncio de Le Monde diplomatique en español
El departamento de publicidad del diario El País transmitió el jueves 5 de marzo a la administración de Le Monde diplomatique en español la decisión siguiente: “El anuncio contratado por Le Monde diplomatique para insertar en Babelia el próximo día 7 de marzo, no se va a publicar. El motivo, es que no ha dado su autorización la redacción de EL PAIS”.
Una diputada socialista escribe un post en su blog sobre el abuso de las discográficas (sin mención, por supuesto, a las sacrosantas Suciedades de Gestión o el canon, que “con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho”) y media blogosfera se pone a babear y cantan a los vientos del cambio.
Siento desilusionaros, pero esto siempre ha existido y va a seguir existiendo: la voz díscola, individual, original, disonante… pero insignificante al fin de al cabo.
En la instalación para un cliente de 6 XServe y un “peacho de SAN” (buen trabajo, JJ) encuentro lo siguiente en las cajas del soft XSAN
No se aprecia en la foto (en su tamaño máximo por los pelos se lee, ya se sabe, el macro inexistente del iPhone), pero en la última línea de la derecha pone “Don‘t steal software”. Tiene narices. ¿Os imagináis que el las etiquetas de ropa pusiera “no robes faldas” o en el papel que envuelve el pan “no robes pan”?