El PittRivers Museum, el British Museum, y Arts & Humanities Research Council dan una nueva muestra del poder de la red al poner online (con acceso libre y gratuito) la colección de más de 6000 fotografías sobre el Tibet de entre los años 1920-1950 que dichas instituciones atesoraban.
La red y el acceso masivo a la hiperespecialización. Precioso.
Esta mañana, a las 6:32, tras dos minutos de “España gana a Rusia, miren qué abrazo Real, miren que alegría en la gente de a pie, bla bla bla” la presentadora del telediario de TVE1 ha dicho una frase que me ha ofendido por lo claro y evidente de su desparpajo: “menos mal que el fútbol hace que nos olvidemos de las malas noticias de la economía”, con lo que daba paso a las noticias económicas (“desaceleración brusca” o “choque lateral con daños en la carrocería”, señor ZP llámelo como quiera pero esto es una crisis).
Gracias a JJ recibo esta info que me parece sorprendente. La tengo que confirmar con amigos que tengo trabajando en la OTAN, pero en principio esto es lo que parece:
– El sistema AWACS de radar y control aéreo (Airborne Early Warning & Control) montado en los aviones E-3 Sentry (montado sobre un un Boeing 707/320 modificado) es el empleado tanto por EEUU como por la OTAN para controlar las misiones (y otras cosas) desde el aire.
Como se puede leer en esta noticia, junto con Covisint y AT&T, Microsoft quiere crear una red nacional (EEUU, pero luego seguro que se usa de plataforma para que otros países la adopten) de intercambio de datos sanitarios electrónicos (IHE).
Pese a que la noticia habla de “patentes de AT&T” y “plataforma de Covisint” (sin mencionar mucho a Microsoft por la mala fama que tiene), la clave es “Microsoft HealthVault”. Volvemos a lo de siempre: formatos cerrados, privativos, patentes, y demás cerrojos a la interoperabilidad.
El sábado tuve una discusión (más que debate) muy interesante con uno de los “tradicionales” de la industria discográfica. Lo interesante no sólo fue el escenario (al borde de una piscina), ni el público (desde empresarios a abogadas pasando por amas de casa).
Lo interesante fue ver cómo con 5 minutos de sparring, salen a relucir los verdaderos colores de cada cual.
Para que os hagáis una idea os dejo “perlas” de mi interlocultor y oponente (además, no podría transcribir la conversación completa ni queriendo, pues mi memoria no es ni de cerca tan buena):
Tengo una videocámara Sony y lleva tiempo dándome por saco con un error C:31:23. El servicio técnico son más de 130€, y el problema reaparece al poco tiempo.
Busco en la sacrosanta web, y encuentro un foro donde dan la solución (y más de 200 comentarios posteriores lo avalan): ¡darle golpes al cacharro!
Por supuesto también (en ese mismo foro) hay enlaces a la documentación técnica, la web oficial donde pedir las partes defectuosas, e instrucciones para cambiarlas.
Siempre hablamos de las discográficas (y sus parásitos satélite como suciedades de gestión y compañía) como paradigma de enquilosamiento y juego sucio.
Hoy le toca a la industria del cine.
La misma industria que estuvo infringiendo la ley de patentes durante años, y que para ello incluso llegó a huir físicamente a una ubicación remota (de ahí el nacimiento de Hollywood en el lejano oeste) se pavonea de haber conseguido que el Congreso norteamericano hiciese que un tribunal declarara “monopolio” a la General Film Company que tenía las patentes del cine (¿no es acaso una patente un monopolio legalizado?