Mírame fíjamente.
Tienes sueño, mucho sueño.
Cuando cuente 3…
A veces pienso que dice mucho de nosotros el preguntarnos quienes son nuestros ídolos. Ya he hablado anteriormente del error de la sociedad actual al ensalzar figuras vácuas o por los motivos más absurdos (farándula del “corazón”, deportistas por el importe de su contrato, o actores y actrices no por su trabajo sino por su físico).
Se me ocurren mil ejemplos, desde los conocidos (como Steve Jobs: por su visión, tenacidad, y capacidad de superación ante la adversidad personal) hasta los anónimos (como mi muy admirado D.
Menudo cocktail. El jueves 11 un periódico (el The Star-Ledger de Newark, NJ – EEUU) publica un artículo donde cuenta la intervención de Frank Poolas, un ex-marine, ante el consejo municipal explicando su temor a que los terroristas empleen las máquinas dispensadoras de chicle del pueblo para envenenar a la población (Dover, NJ, 18.000 habitantes). Al dia siguiente el propio Frank y 5 personas más se encargan de inspeccionar las máquinas dispensadoras de chicle del pueblo: 96 tenían su licencia en orden y 103 no (el hecho de que requieran licencia ya me llama la atención).
Un artículo del viernes en el New York Times (página C1) habla del equipo de la cadena ABC que prepara una edición específica de las noticias “World News With Charles Gibson” para la web (donde se llaman simplemente “World News”), con la participación del propio Charles Gibson.
Eso está muy bien, pero lo verdaderamente llamativo es que -¡es la única cadena grande que lo hace! Los demás o bien repiten las noticias que emiten en la TV o no muestran más que un resumen.
En el extra de Arte del New York Times de ayer leo dos noticias (página E6) una detrás de otra, que si separadas son curiosas e interesantes, juntas realmente nos deberían llevar a una profunda reflexión:
– La primera es el descubrimiento por parte de arqueólogos franceses en el norte de Siria de una pintura de 11.000 años de antiguedad, lo que la convertiría en la más antigua descubierta hasta ahora.
Creía que era un mito urbano, pero es verdad: existen taxistas en EEUU que no se enfadan si no les das propina (en mi caso: prepago con tarjeta de crédito y no llevar efectivo) y además te siguen dando conversación pese a que has llegado al destino hace 5 minutos. Además es un americano “de pura cepa” (si es que eso existe).
El de esta mañana ha sido más típico. Tanto que si lo veo en una película me hace pensar que el guionista es un vago: taxista siciliano, con acentazo de NJ, que habla de fútbol (soccer)…
Hoy he cenado en el restaurante Ninja (Nueva York). Curioso, simpático. Nada extraordinario, pero buen exponente de la restauración como entretenimiento (estilo Disney, demasiado cheesy para el europeo medio, descreído de todo), aunque no por ello hay que despreciar algunos platos bastante conseguidos.
Lo más curioso ha sido el espectáculo de magia en nuestra propia mesa.
Pero para magia lo que me ha ocurrido al volver al hotel: arranco el programa de correo (como suele ser el caso en la mayoría de hoteles, puedo recibir correo pero no enviarlo, por una cuestión de puertos y servidores salientes de SMTP), y al trasladar un mensaje de carpeta -¡kaboom!