En esta cutre-gráfica que he preparado, se puede apreciar el nivel de parasitismo sangrante que ejercen las suciedades de gestión: Canon-tasa-impuesto que le cargan a un iPod de 30Gb en varios países europeos. Fuente: La Voz, 11 junio 2007 (pág. 23) (por cierto, en La Voz también me han hecho una entrevista).
-¿Por qué tanto más en España? -¿será que somos más ricos? -¿que nos importa menos el dinero? **-¿o será que tenemos los políticos más calzonazos y las menestras más manipulables?
Al hilo de mi anterior post (que en el curioso mundo de la representación gráfica de los blogs aparece como “el siguiente” post) hablaba de modelos de cultura, de siglos pasados y de este.
Estoy cansado de poner ejemplos de nuevos modelos, canales, estrategias… pero siempre parece que un ejemplo más vaya a conseguir que los ciegos vean (recuerden: no hay más ciego que el que no quiere ver). Así que aquí va el penúltimo ejemplo: de creación (Ari Hest, de autodidacta y autoproducción a firma con mega-discográfica) y de canal (YouTube en Apple TV).
Según leo en un artículo de 20 minutos, un libro (del que no daré muchas señas para no hacerle publicidad gratis) apunta a internet como el asesino de la cultura, pero no con las manoseadas y roidas tesis de SGAE y compañía (que si P2P, que si -©), sino con el argumento de que el hacer accesible a cualquiera la posibilidad de crear y difundir una creación genera ruído, cacofonía, y caos.
[Actualización: graciosa parodia]
Supongo que a estas alturas todo el mundo habrá leído sobre la cagada de la nueva web del Congreso. David escribe un interesante recopilatorio en la lista de Kernel Panic:
La nueva web del Congreso: una patada en la boca a los estándares web
martin pulido 13 Junio 2007
https://www.martinpulido.com/blog/2007/06/13/la-nueva-web-del-congreso-una-patada-en-la-boca-a-los-estandares-web/
(sobre estí ndards web; ep! l‘autor diu que treballa dep. HCI d‘Indra)
La nueva página web oficial del Congreso
Si no era suficiente con el caso de un juez de Washington D.C. que ha demandado a una tintorería por perder sus pantalones pese a tener un cartel que dice “satisfacción garantizada / servicio en 24 horas” y les pide 54 millones de dólares (en el juicio incluso ha llorado), ayer me contaron el caso de unos padres que han sido sentenciados a dos años en la cárcel por permitir a los amigos de sus hijos beber cerveza y vino en su fiesta de 16-º cumpleaños en su casa pese a que todos ellos se quedaban a dormir y ninguno iba a conducir.
Ya me había pasado antes. Pero fue con mi novia del instituto y la universidad: ver cómo una persona se transforma al interpretar música. Se enciende, irradia una energía invisible y se transforma. Supuse que era el amor, que todo lo afecta.
Hoy, mientras comprobaba el correo en el lounge (piso 25) del hotel Conrad, una mujer se ha puesto a interpretar la flauta (Western concert) junto a un piano. Y se ha transformado.
Hoy, durante la cena en Graziano (Miami), en la mesa de al lado estaba Samuel L. Jackson.
Reacción instantánea: vaya, un “famoso”. Una décima de segundo después “-¿y qué?”. Medio segundo después “es interesante observar la reacción de los demás”. Un segundo después “vaya, miran pero le dejan cenar tranquilo”. Tres segundos después “vaya, pobre hombre, entre fotos y autógrafos se le va a enfriar el bife gaucho”. Diez segundos después “vuelvo la atención a mis compañeros de mesa, pero es curioso como esa persona ha equiparado acaparado segundos de mi atención por el mero hecho de ser él.