En principio había decidido no comentar nada de la entrevista publicada el 7 de marzo por El Mundo (online) a Pedro Farré (director de Gobierno Corporativo de la SGAE – Suciedad General de Autores y Editores -), por no difundir más sus falacias y manipulaciones, del tipo:
“las pérdidas que el desarrollo tecnológico genera a quienes crean los contenidos”
“no recuerdo a ninguno [socio de la SGAE] que nos haya manifestado que no quiera cobrar por su trabajo y por su talento y que no quiera que se defiendan sus derechos”
Conozco una productora de cine valenciana que desde hace años produce cuatro documentales al año, y luego pide la subvención de turno. Viven de eso. No me parecería mal si no fuese porque esos documentales nunca llegan al público (se “estrenan” un día, sin que se entere nadie, para poder cumplir el trámite y poder recibir la subvención). Para colmo, esos documentales se archivan y restringen bajo “copyright”.
Si se ha financiado con dinero público, y además no se está comerciando con ello (por lo que NO se puede incurrir en “lucro cesante”) -¿por qué no se libera esa obra con una licencia copyleft, se digitaliza, y se pone a disposición de la población, que ha pagado por ello con sus impuestos?
La primera vez que oí esto fue en San Sebastián, al finalizar una conferencia, y por cautela y prudencia (y un toque de escepticismo que siempre me acompaña) decidí no hacer mucho caso. Mi amigo M. me contó que había trabajado en el Festival de Cine de San Sebastián, y que era “normal” que las azafatas comprasen (con dinero del Festival, que es dinero público, o sea que usted y yo pagamos de nuestros bolsillos) droga para las “estrellas” y los “mandamases”.
Leo en la web de la EFF que el congresista republicano Mike Ferguson (Nueva Jersey) ha propuesto la “Audio Broadcast Flag Licensing Act of 2006” H.R. 4861, que acompaña a la ley broadcast flag del Senado.
Esta ley obligaría a TODAS las radios digitales futuras (terrestre y satélite) a “incluir prohibiciones a la copia no autorizada y redistribución del contenido transmitido”.
Recordemos que bajo la legislación de copyright vigente en EEUU, cosntruir y utilizar grabadores de radio digital es perfectamente legal, según la Audio Home Recording Act.
La reforma de la LPI que están pariendo en España no sé si da más asco, miedo, o risa (esta última maquiavélica, por supuesto).
Pero no estamos solos (mal de muchos consuelo de tontos, ya lo sé).
En Italia se está debatiendo en el Parlamento una nueva LPI con una redacción tan ambígua que asusta. Y no porque los legisladores del otro lado del Mediterráneo/Tirreno no tengan labia. Sino porque incluye vagas definiciones que se prestan a abuso, con el claro objetivo de hacer que los proveedores de acceso a internet sean responsables de los contenidos que transfieren.
Todos sabemos el doble rasero que aplica EEUU a la India (que NO ha firmado el tratado de no proliferación de armamento nuclear) y a Irán. Ambas democracias (aunque reconozco que una me pone mucho más nervioso que la otra). No estamos hablando de Corea del Norte precisamente.
Pero algo que se está pasando por alto en este debate es el tema en sí de la energía nuclear. No es que sea GreenPeace-AntiNuclear, sino que según un estudio del propio gobierno del Reino unido (el más próximo aliado de Bush) dado a conocer por la Oficina de los Verdes en Europa: