Hace unos días alguien me propuso que participase en un premio de literatura breve sobre tecnología (“cuentos geeks”). Me encantan los premios, pero no me gusta escribir para un panel de jueces, o para recibir un premio. Si me lo han de dar, estaré encantado, pero si lo escribo es para que lo lea todo el mundo. O nadie. O yo, que es lo mismo. Así que aquí va uno de los que tengo preparados, esperando alguna buena excusa para revisarlo y publicarlo (siento que esté en inglés, pero así quería este relato ser escrito).
Este hermoso relato muestra cómo los netizens vemos el tema de compartir. Lo único que me inquieta es que el autor lo tiene bajo copyright, pero quizá sea una de esos millones de personas que creen que el copyright es lo único que existe. Una pena. La web muestra “copyright” pero el aviso legal muestra una licencia Creative Commons (una de las más restrictivas, pero por lo menos no es copyuright 😉 ).
Este vídeo sobre la SGAE de espi88 que me envía JM es bastante viejo (varios años) pero me ha recordado que hay muchos conceptos solapados y minoritarios pero muy interesantes.
Lo imbuyo aquí por comodidad.
-¿Es obra derivada? -¿parodia? -¿crítica cómica / caricatura? -¿todo ello y más? -¿qué implicaciones tiene eso en la legalidad de su existencia, distribución, copia, puesta a disposición del público…?
No es una pregunta de exámen, ni tiene truco.
En este estupendo artículo tenéis un ejemplo más de cómo el copyright es muy nocivo para el avance de la ciencia y la cultura (en este caso habla del estudio de la Hitoria del Arte).
-¿Cuántas víctimas más hacen falta para que alguien acabe con esta locura?
-¿Están esperando a que seamos nosotros, el pueblo llano, los que EXIJAMOS y forcemos un fin a esta locura? Estamos dispuestos, y cada vez más preparados.
Leo en Barrapunto (via Beatriz Busaniche, via David Gil, via…) que un chef alemán, a cargo de la cocina del restaurante La Pérgola, en Roma, ha solicitado copyright para sus recetas y que la SIAE (la entidad de gestión de derechos de autor en Italia) ha comenzado a considerar seriamente el tema.
-¡Es estupendo!
Por reducción al absurdo ganaremos. La “cultura” puede no mover masas, -¡pero el estómago sí!
Cuando las opciones en los restaurantes se limiten a inventar un plato nuevo diario, o bien servir todos tortilla de patatas (sin cebolla, por favor), entonces habrá una sublevación popular.
El fenómeno de los videojuegos siempre me ha fascinado. Sobretodo el de los juegos online. Y más todavía el de los MMPORPG con sus mundos y personajes virtuales, con sus economías virtuales (que en algunos casos tienen una correlación con economías físicas y tangibles superior a muchas naciones de este planeta)… y con sus juicios reales derivados de comentarios de personajes virtuales.
En una carta de Lambda Legal los abogados del colectivo homosexual advierten a Vivendi Universal que la polémica por los comentarios de orientación sexual en World of Warcraft podría dar paso a acciones legales por considerar el “mundo virtual del videojuego” un “espacio de transacción comercial definido”, y por lo tanto sujeto a leyes y normativas del país (en este caso EEUU).
Si hace unos días hablábamos de los peligros que acechan a las bibliotecas ahora leo con incredulidad lo que el Boston Globe ha publicado: escrito por Richard L. Cravatts, profesor de la Boston University, dice que Kathy Glick-Weil, directora de la biblioteca de Newton (Massachusetts, EEUU), al negarse a permitir un registro de los ordenadores y archivos de la biblioteca por parte del FBI sin permiso judicial el 18 de enero (tras una amenaza de bomba a la Brandeis University), lo que hizo fue poco menos que apoyar a los terroristas.