Por increíble que parezca, esta FOTO (real, no es broma) lo demuestra: Micro$oft quiere instalar pantallas de 10‘4" en surtidores de gasolina (como los fabricados por Dresser Wayne para, y cito (sic) “ver anuncios, comprar música, o pedir café mientras llenamos el depósito”.
No sé si llorar, reirme, o saltar de alegría, pues hay motivos para las tres cosas:
– Llorar: Micro$oft queriéndose meter en todo, fabricantes tan zumbados que creen que la empresa de Redmond es la mejor partner tecnológico, las ganas que tienen de sacarnos el dinero, la demostración de que no somos más que consumidores para ellos (no quieren que veas los precios en otras gasolineras, las noticias o la predicción meteorológica, no, quieren que veas anuncios y compres)… y el sólo hecho de tener que ver el logo de Windows cuando hago algo tan poco tecnológico y primitivo como llenar de combustible un tanque para aprovechar su explosión para desplazarme.
Sí señor. Eso es tenerlo claro. Me han devuelto el orgullo en mis amigos americanos y en un país que con más gente así sería maravilloso. OLE.
Universidad de Georgetown reaccionando a un discurso de Alberto Gonzales defendiendo las eschuchas ilegales.
La ley Digital Transition Content Security Act (H.R.4569) – o Ley del Agujero Analógico – pretende que cada reproductor o grabador con salida analógica de EEUU responda a una señal de marca de agua privativa llamada VEIL.
El coste, la seguridad, y el funcionamiento de VEIL no se conocen, porque la empresa que lo tiene patentado no te permite analizarlo sin pagar una licencia. Y aunque pagues una licencia (de $10,000), te hace firmar un contrato de confidencialidad que hace que no puedes compartir con nadie lo que has descubierto.
Tal y como informa Los Angeles Times la Motion Picture Association of America (MPAA) realizó copias no autorizadas del documental (que criticaba a la MPAA) This Film Not Yet Rated.
Recordemos que la todopoderosa MPAA (una especie de SGAE norteamericana del cine) califica constantemente en los medios de comunicación de “robo” y “piratería” el copiar los discos DVD que uno ha comprado o alquilado.
[Nota.- en la legislación anglosajona el concepto de “copia privada” del que disfrutamos en legislaciones como la nuestra no existe como tal, pero sí hay excepciones “fair use” que permiten, por ejemplo, hacer copias de esos DVDs para evitar que se deterioren, o para verlos en otro lugar y otro momento, o para quitarles los anuncios, o para eliminar escenas de violencia, etc]
El asunto de las escuchas de la Administración Bush a sus propios ciudadanos dentro del territorio de los EEUU se ha comentado mucho (si no sabías nada del tema, bienvenido de nuevo a la tierra, estamos en el siglo XXI). Desde que lo destapó el New York Times, el debate no ha parado, con las lógicas posiciones contrapuestas (Bush llamando “vergonzoso” al hecho de que se hiciese público el escándalo, manda huevos, y defendiendo su decisión, al igual que Rice, el Congreso de EEUU negando que ellos diesen permiso al Presidente para hacer lo que ha hecho, y el Presidente diciendo que le da igual y que va a seguir haciéndolo).
Las licencias escritas por abogados u otras máquinas no tienen en cuenta muchas veces ni la realidad, ni las implicaciones de sus escritos. Esto nos lleva a situaciones realmente absurdas, y es uno de los motivos por los que las licencias (TODAS) deberían desaparecer, dando paso a un mundo distinto, mejor… un mundo sin copyright (Suidad).
Un ejemplo de estas situaciones absurdas es la licencia copyright de Facebook y sus implicaciones.
Hechos:
Mercé Molist escribió hace unos días el artículo “CoPeerRight llega a España para luchar contra la piratería” (sobre cuya temática ya escribí hace días) que fue publicado en “El País”.
Días después aparece publicado en la web de la ACAM (suciedad de gestión, como la SGAE), copiado sin permiso de El País, sin mencionar el nombre de la autora, y con el título cambiado. Tras quejarse la autora a ACAM, estos añaden el -© de El País y Mercé Molist, pero ni le explican qué pasó, ni le piden disculpas (ni, como sería coherente con sus arengas, tampoco le ofrecen una compensación económica).